China reconoció ayer durante un congreso de expertos contables en Hong Kong las imperfecciones de su propio sistema de contabilidad, realizando de todos modos propuestas para superar la crisis de confianza que se abate sobre el mundo financiero tras el caso Enron.
En China, los expertos contables tienen por obligación "observar estrictamente los principios de independencia, imparcialidad y rectitud y no sucumbir jamás a las presiones o exigencias", afirmó el primer ministro chino Zhu Rongji durante el congreso mundial de expertos contables.
Estos expertos "no deben abusar de su poder en pos de un beneficio personal ni falsificar voluntariamente las informaciones contables", agregó el primer ministro chino.
De todos modos, Zhu reconoció que "la realidad de la contabilidad en China todavía está lejos de los objetivos descritos". "Quizás es imposible alcanzar totalmente esos objetivos, pero nuestra determinación es fuerte", afirmó.
El sistema del comisariado en cuentas chino, establecido en 1918, fue suspendido tras la llegada al poder de los comunistas en 1949, recordó el ministro de Finanzas chino, Xiang Huaicheng, también presente en el congreso.
A partir de ese momento, el ministerio concibió un reglamento general y estableció un sistema contable unificado, agregó Xiang. El país abrió de este modo el sector contable a los extranjeros. Once gabinetes internacionales están representados en China a través de 26 empresas.
Sin embargo, los problemas contables continúan siendo significativos en el país, incluyendo la administración y las numerosas empresas públicas, pues hace un año la Oficina Nacional de Estadísticas (BNS) había indicado haber descubierto 62,000 casos de violación de reglas de recolección y compilación de datos económicos.
Hace 2 años, las autoridades locales lanzaron una campaña nacional de inspección, investigando los informes excesivamente optimistas sobre crecimiento económico.