Con llamadas al entendimiento pero pocas muestras de flexibilidad comenzó ayer el diálogo económico estratégico entre China, que advirtió contra el proteccionismo estadounidense, y Estados Unidos (EE.UU.), que pidió más flexibilidad del sistema cambiario chino.
El arranque del diálogo no estuvo exento de esos gestos simbólicos que tanto gustan a Pekín: el dólar volvió a batir su récord frente al yuan y EE.UU. se convirtió en destino turístico autorizado para los turistas chinos.
La creciente interdependencia entre ambas economías no ha hecho más que evidenciarse en los últimos tiempos, como subrayó ayer, en la apertura del diálogo de dos días, el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, que encabeza la comitiva de EE.UU.
"No hay apenas un tema, desde el comercio hasta la seguridad en la producción, pasando por el cambio climático, en el que los intereses de EE.UU. y China no se solapen", afirmó Paulson, que abogó por el diálogo para superar escollos.
Coincidió con él la viceprimera ministra Wu Yi: "La historia ha demostrado que son el diálogo y la consulta, y no la confrontación o las acusaciones, lo que ha permitido que las relaciones empresariales entre China y EE.UU. crezcan".