Los intercambios económicos entre Japón y China alcanzaron su apogeo en 2004, al convertirse el gigante comunista en el primer socio comercial del archipiélago nipón, en detrimento de EE.UU.
Este hecho, que se produce por primera vez desde el final de la II Guerra Mundial, pone de manifiesto la tupida red tejida en los últimos años entre las dos potencias asiáticas por las compañías japonesas.
El semanario de información económica Nikkei subraya que este fenómeno refleja la creciente dependencia de las empresas niponas en sus factorías chinas para producir los artículos que luego se dedican a exportar.
La cuota que ocupó China en el comercio japonés en 2004 se elevó al 20.1% con un total de 22.2 billones de yenes en intercambios (215,534 millones de dólares), según un informe preliminar del Ministerio de Finanzas
Mientras que los intercambios con EE.UU. supusieron el 18.6% del comercio nipón, lo que se tradujo en 20.5 billones de yenes (unos 198,830 millones de dólares).
Los analistas coinciden en dos motivos a la hora de atribuir esta pérdida de mercado de EE.UU.: la prohibición en Japón de importar carne de vacuno estadounidense por el llamado mal de las "vacas locas" y la entrada de China en la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001.