En el centro de Oslo hay un edificio de oficinas, de siete pisos y decorado con elementos de jardinería ornamental y estatuas de acróbatas, que se ha convertido en un imán para los estrategas económicos desde Pekín hasta Moscú.
Acuden a la sede de Norges Bank, el banco central noruego, a conocer los secretos del éxito que la nación escandinava ha tenido invirtiendo su renta petrolera sin trastornar su propia economía o los mercados extranjeros.
Los consejos de Oslo son valiosos porque al administrar su cartera de 356.000 millones de dólares Noruega ha ganando beneficios superiores a sus propios objetivos al tiempo que publica informes periódicos sobre sus participaciones y su desempeño.