La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, defendió ayer la promoción del trabajo que dignifica al ser humano y como elemento central de todas las políticas macroeconómicas, financieras y de crecimiento.
Chinchilla pronunció el discurso inaugural de la 101 Conferencia Internacional del Trabajo, organizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el que defendió con vehemencia el empleo de calidad como elemento de cohesión social y económica.
“El trabajo decente es el que dignifica al ser humano y le integra de manera equilibrada en las distintas facetas del ámbito laboral”, dijo la presidenta, que agregó que “la dignidad de la persona debe constituir el eje central de todas las acciones”.
La mandataria abogó por “hacer del trabajo el mejor activo de nuestro desarrollo y el instrumento más importante para la generación de riqueza y prosperidad”.
Chinchilla rindió homenaje al director general saliente de la OIT, el chileno Juan Somavía, de quien dijo haber convertido el trabajo decente en “un pilar de la agenda pública”.
Previamente, Somavía alabó los principios políticos y sociales que han regido Costa Rica desde hace décadas, citando el “irrestricto respeto a los derechos humanos, la conciencia cívica y el respeto medioambiental” como elementos centrales de su identidad.
Chinchilla incidió en que el modelo costarricense comienza desde la base desde la educación pública, a la que se asigna un 7% del Producto Interior Bruto (PIB) del país, y desde una seguridad social que cubre a toda la población, incluidos los inmigrantes.
País con materiade innovación
- “Costa Rica es el primer país latinoamericano en materia de innovación con mayor participación tecnológica, ocupa el cuarto lugar a nivel mundial”, expuso Chinchilla al defender un modelo innovador y de futuro.