Una llamada teléfonica de un falso guru puede cambiarle la vida. Las doce mil personas que la atendieron han perdido sus ahorros en los veinte chiringuitos financieros desmantelados desde 1995 por el Grupo contra el Fraude Bursátil de la policía, según señala su responsable, el inspector jefe ¡ngel Hoyos. La cantidad defraudada roza los 50.000 millones y los procesos se eternizan en los juzgados, donde se discute si los delitos son penales o civiles. Miles de afectados por estas sociedades aguardan la resolución judicial. ‘El 99% resultan perjudicados’, advierte Hoyos.
El ciudadano quiere zafarse del agresivo comercial de la sociedad Diagonal Divisas que le ofrece por teléfono una interesante inversión en trigo en las bolsas de Chicago y Nueva York: ‘Lo siento. No
dispongo de capital’. Pero el vendedor maneja a velocidad de vértigo siete folios en los que se recogen las respuestas posibles a todas las evasivas: ‘Debe haber un error en este expediente. Todas las personas a las que nos dirigimos tienen una disponibilidad económica e intelectual. Hasta la portera de su empresa tiene la viabilidad de la que estamos hablando’.La víctima duda y concede unos minutos de su tiempo. El comercial presenta a la empresa como un broker (intermediario) internacional autorizado a operar en las bolsas norteamericanas y le ofrece la compra de opciones y futuros sobre materias primas.