El lucrativo negocio inmobiliario en Nueva York, donde el promedio de un apartamento supera el millón de dólares, ha llevado al cierre de varios hoteles y su conversión en viviendas, en detrimento de la capacidad hotelera de la ciudad.
La relación entre la industria inmobiliaria y turística es objeto de debate desde que se anunció la conversión del hotel Plaza, uno de los hoteles más antiguos y famosos de la ciudad, en un complejo de apartamentos de lujo. Antes del Plaza, otros hoteles anunciaron el cierre o su conversión y otros podrían seguir su ejemplo.