La tasa de desempleo bajó ligeramente en Estados Unidos en septiembre para caer a 5.6%, pero la economía estadounidense volvió a perder puestos de trabajo, en una muestra de que la reactivación de la primera economía mundial sigue débil.
La tasa de desempleo en Estados Unidos se ubicó en 5.6% de la población económicamente activa en setiembre, contra 5,7% en agosto, pero en total se perdieron 43,000 puestos de trabajo el mes pasado, según anunció ayer el Departamento de Trabajo.
La tasa de desempleo de setiembre es la más baja desde enero pasado.
Septiembre es el primer mes desde abril pasado, durante el cual la economía estadounidense suprimió empleos.
Los analistas esperaban en general para el mes pasado una tasa de desempleo de 5.9% y la creación de 6,000 puestos de trabajo.
Por otra parte, el Departamento de Trabajo revisó en fuerte alza la creación de empleos en agosto, situando la cifra en 107,000, contra una estimación previa de 39,000.
Una investigación separada realizadada entre las familias estadounidenses, mostró asimismo que el número de personas sin empleo pasó a 8.09 millones en setiembre, 50,000 menos que el mes pasado, agregó el Departamento de Trabajo.
Estas estadísticas tan dispares dejaron a los analistas algo perplejos, aunque la mayoría de ellos consideran que muestran una reactivación que sigue débil y dubitativa.
"La combinación de eliminaciones de empleos en setiembre y la revisión al alza de creaciones de empleos en agosto sugiere que hubo una cierta mejoría del mercado del empleo en los últimos meses", consideró Sal Guatieri, economista del Bank of Montreal.
"Tiene buenas cifras, pero también malas cifras. Las malas cifras son las pérdidas de empleos pero la tasa de desempleo bajó y eso debería ayudar a estabilizar la confianza de los hogares", afirmó el economista independiente Joel Naroff.
Bruce Steinberg, economista jefe de Merrill Lynch, se mostraba más pesimista. "La tasa de desempleo raramente cayó a 5.6% pero no creo que eso sea sostenible y preveo que el desempleo va a subir a 6% o más" en los próximos meses, sostuvo.
Según Steinberg, las empresas estadounidenses prefieren reforzar su productividad que sus efectivos, para mejorar sus beneficios.
"El aumento del empleo es débil a pesar de un crecimiento económico decente, puesto que las ganancias de productividad son muy elevadas", explicó.
Los expertos esperaban con impaciencia las cifras del desempleo para hacerse una idea de la próxima evolución de la política de crédito del banco central estadounidense.
Algunos analistas vaticinaban en los últimos días que la Reserva Federal (Fed) podría bajar rápidamente sus tasas directrices -que ya se encuentran en su nivel más bajo en 40 años- en los próximos días, como forma de estimular una reactivación demasiado lenta, si las estadísticas del empleo eran muy malas.
Las cifras fueron más dispares que malas, y la mayoría de los expertos descartan ahora un gesto de la Fed en las próximas semanas, antes de la próxima reunión de su Comité de Política Monetaria, prevista para el 6 de noviembre.
"El descenso de la tasa de desempleo disminuye la presión sobre la Fed para que baje rápidamente sus tasas", explicó Evariste Lefeuvre, analista encargado de Estados Unidos en CDS IXIS Capital Markets.
Las opiniones de los analistas están repartidas sin embargo en cuanto a la actitud que podría adoptar la Fed el 6 de noviembre y algunos pronostican una reducción de las tasas de interés mientras otros la siguen descartando.
"El retroceso de los empleos llevará a la Fed a flexibilizar su política el 6 de noviembre", consideró Bruce Steinberg.