De seguro un empedernido tomador de café viviría en un eterno sueño si se le privará de una tasa de esta bebida por lo menos una vez al día.
Pero cualquiera, perdería el sueño al contemplar los enormes cafetales que se encuentran en Boquete, provincia de Chiriquí; y que hoy son la materia prima de lo que llaman los " Coffe Tours".
No se trata de un cafetal corriente, sino los de la familia Collins, en la finca Lérida, que por décadas han mantenido la misma calidad de su producto, al conservar los métodos exactos de cosecha y producción que les permite ofrecer en mercados internacionales un café especial, pero que además les da la oportunidad de brindar en la actualidad una verdadera aventura a turistas que desconocen todo el trabajo que encierra el aroma del café.
Este nuevo concepto que se maneja en la finca Lérida, podría ser uno de los pininos en el país del desarrollo del agroturismo, porque, aunque a los nacionales nos parezca de lo más normal observar a un grupo de indígenas recolectando el grano, para los turistas extranjeros la experiencia representa un encuentro cercano con la naturaleza.
El recorrido lo inicia Hans Collins, al dar una explicación histórica de la procedencia del café y cómo llega al continente americano, traído por los españoles, desde Arabia, para luego dar un paso por el proceso de recolección, fermentación, sacado, tostado y empacado.
Pero aquí no acaba todo. Los embebidos visitantes, con cucharas en mano, se convierten en jurados que comparan el sabor de diferentes tasas de café con tienen diversos grados de fermentación hasta detectar cuál es el que alcanza el sabor perfecto.
Una vez empacado, con sello de Lérida, el exquisito producto es exportado al mercado norteamericano y puesto a la venta como uno de los mejores a nivel mundial.
El café Lérida fue comparado en la Cuarta Cata Internacional de Café Especial, realizada el 13 de marzo en Boquete, con el café Jamaicano Blue Mountain y con el café de Etiopía.
En este evento, a los grandes en el mundo del café les cautivó el paladar por la acidez de este café chiricano que se cultiva en tierras volcánicas. Para unos conocedores recibió 91 puntos y para otros 99 puntos, y aunque sólo el 10% de la producción total de café en Panamá es clasificado como un producto de calidad, es precisamente el de la finca Lérida uno de los que encabeza esta lista.
Collins en su recorrido también resalta el valor histórico de la propiedad que alberga por un par de horas a los turistas. Y no es para menos al tener por fortuna la misma torrefactora que construyó principios del siglo pasado Tollef B. Monniche, antiguo propietario de la finca e ingeniero del Canal de Panamá.
Este es, sin duda, un valor agregado, que se suma a la hospitalidad de los Collins que parecen haber nacido para ser anfitriones.
De agroturismo en Panamá se conoce muy poco; por el momento el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) promueve esta tendencia- antigua en otros países, pero nueva en Panamá- aunque al parecer algunos empresarios que estaban orientados únicamente a la agricultura, diversifican sus actividades para obtener mayores ganancias y vender simultáneamente al país en un destino turístico que lo tiene todo.