Hace varias décadas, el colegio San Agustín, situado en Avenida Balboa, gozaba de un tranquilo entorno, cuyo único ruido lo protagonizaban los inquietos estudiantes que albergaban sus aulas.
Sin embargo, con el paso de los años, la ciudad de Panamá creció a su alrededor; los tranques vehiculares y la construcción de modernas carreteras y puentes vehiculares se apoderaron de su tranquilidad; la vigilancia por ende tenía que ser más rigurosa y sus instalaciones aunque cómodas aún, se quedaron extáticas en el tiempo.
Ante esta realidad, y con mucha nostalgia, la comunidad católica agustiniana que dirige la escuela tomó la decisión de mudarse a un lugar más apacible , con mayores vías de acceso e instalaciones de primera que cualquier centro educativo del primer mundo envidiaría, como Costa del Este .
La construcción que empezó hace un año, ya espera por los estudiantes para el inicio de un nuevo año escolar. Todo fue planificado para que los salones sean inaugurados en cuestión de días por nuevos alumnos que experimentarán la sensación de alejarse por primera vez de sus padres y para que los que ya tienen experiencia en este menester se acoplen al lugar.
El sacerdote Jesús Javier Zoco, ecónomo provincial de la orden, quien viajó desde España para supervisar la obra, indicó que el colegio ha sido construido para ofrecer una educación más integrada, con tecnología de punta y en la que los estudiantes puedan prepararse para manejar lo último en tecnología, pero teniendo como idea madre que el colegio es católico, en el que todos sus alumnos tienen sus principios en la fe y a partir de allí ensamblan sus conocimientos, poniendo en práctica la experiencia comunitaria.
"Nuestra enseñanza parte de la fe y la vivencia del Evangelio se aplica a todo lo que es la vida y desarrollo del hombre", expreso el sacerdote.
Explicó que se mudaron del área donde estaban porque entendieron que quedaron obsoletas y costaba más dinero actualizarlas que mudarse.
La zona se había transformado en un área muy incomoda y agresiva para los niños, sentenció.
El ecónomo Zoco prefirió no decir a cuánto asciende la inversión efectuada. " Con los números hay que ser muy cautos", hace falta concluir la construcción de la capilla y un salón multiuso, por lo que cree muy prematuro revelar montos específicos.
Pero lo que sí aclaró es que la obra se logró edificar con crédito y financiamiento de su sede en España, por lo que desmintió categóricamente versiones que aseguran que el proyecto se financió tras la venta del terreno que anteriormente ocupaban.
" Se han dicho muchas mentiras sobre la venta del terreno y todavía no se ha concretado, aunque ya se tiene amarrados algunos puntos para la transacción".
Expresó que, cuando se logre concretar la venta, se tendrá que devolver los créditos otorgados y con esto esperan salir un poco de las deudas.
El actual terreno que ocupan mide 6 hectáreas, una adicional si se mide con la sede anterior.
La sede no ha prescindido de ningún detalle ; las aulas son amplias, se construyó un gimnasio con capacidad para 1,600 personas, un teatro para 680 personas, dos canchas de tenis, una de frontenis, dos de fútbol, cuatro de basquetbol y una cafetería con capacidad para 800 alumnos.
El complejo en su conjunto fue construido por compañías netamente panameñas, las cuales prefirieron no mencionar, mientras que el diseño se obtuvo por una mezcla colombiana, norteamericana y española para dar como resultado planos desarrollados por panameños.
Todos los salones tendrán conexiones para internet, acceso a una biblioteca digital, mientras que para la sección preescolar se han previsto conductos para que los padres de familia puedan observar el comportamiento de sus hijos sin que estos los vean. Todo forma parte de un proceso de enseñanza integral.
El colegio tiene capacidad para 2,500 alumnos, pero dentro de las normativas del colegio no se pretende rebasar a los 2,000 estudiantes por lo que se tiene como meta reducir la matrícula para dar un trato más personalizado a cada individuo.