Economía

Coloreando las inversiones

Invertir en pinturas es una manera novedosa de garantizar que el dinero pueda rendir dividendos.


CUANDO Manuel Castro (nombre ficticio) se quedó sin dinero para pagar el alquiler de su casa, recordó que tenía una pintura que compró en un reciente viaje, y enseguida pensó en venderla.
"Quizás me den algunos dólares por ella", se dijo, mientras procedía a descolgarla de la pared de su habitación.
Cuenta que no le fue difícil encontrar a un conocido que sin muchos rodeos se la compró en 300 dólares, dinero que milagrosamente resolvía su precaria situación.
A partir de ese momento, Castro empezó a comprar pinturas, pues descubrió que es un activo "que paga muy bien".
Expertos y galeristas consultados coincidieron en señalar que el valor de una pintura, en esencia, nada tiene que ver con la calidad de la obra, pues más bien es una cuestión de gustos, así como de la publicidad que se le haga a tal o cual pintor.
En el mercado local la obra de un pintor "cotizado" puede tener un costo que varía de unos 400 dólares hasta más de 5 mil dólares.
Los pintores jóvenes corren con menor suerte, pues sus obras incluso se pueden comprar en menos de 100 dólares.
Al momento de invertir en pinturas, las personas se pueden inclinar por comprar obras de pintores consolidados, o de jóvenes artistas.
En este segundo caso, la inversión realizada es a mediano y largo plazo, pues habría que esperar un período de desarrollo y reconocimiento del artista, para luego pensar en comercializar la obra.
La ventaja de los pintores reconocidos es que sus obras ya gozan del respeto del público, como en el país es el caso de artistas de la talla de Chong Neto, Sinclair, Trujillo, Arboleda y Calvit, entre otros.
Sin embargo, hay quienes obvian las obras de los artistas cotizados, alegando que algunos dejan a un lado la creación, para repetir una y otra vez las técnicas y temas que les producen más dividendos.
Al hablar de precios, se explicó que, dependiendo del momento, los precios de las subastas son mejores que los que ofrecen las galerías, aunque de seguro se trata de obras no recientes.
En Panamá se da el fenómeno de que en muchos casos se opta por comprarle las obras directamente a los pintores, lo que garantiza un mejor precio.
Esta técnica es desarrollada sobre todo por pintores jóvenes a quienes se les hace difícil exponer en una galería.
Las galerías y los pintores generalmente llegan a diferentes acuerdos para sobrellevar este negocio.
Muchas veces las galerías contratan a pintores para que éstos produzcan obras, o también pueden comprar varias pinturas y luego de la venta se distribuyen las ganancias, o simplemente los dueños de galerías compran las pinturas y posteriormente las venden, ya sea en exposiciones o en eventos especiales.
En cuanto a si es factible o no el negocio, muchos coinciden en que esta economía se mueve, pero los resultados no son los esperados, pues montar una exposición cuesta mucho dinero, aunque siempre se logra obtener algo.
Algunos dueños de galería y pintores consultados, que pidieron el anonimato, se sienten afectados por lo que denominan "arte callejero", que copia obras reconocidas y las venden a precios bajos, burlando así a los verdaderos artístas y a los consumidores que desconocen de arte, pero que lo consumen para decorar su hogar u oficina.
"Es difícil luchar contra la injusta competencia que vende copias de buena o mala calidad, así como la que introducen al país libre de impuestos, pues también afecta al pintor que depende de la venta de sus cuadros", sostuvo una dueña de galería.
Otros quejosos añaden que las consecuencias del arte callejero son los jóvenes, que desde muy temprano empiezan a desarrollar sus técnicas de pintura y es difícil que sus trabajos se puedan valorar.
Por ello, agregaron, se ven obligados a vender una obra de buena calidad a un precio inferior al que se merece.
"El arte de la calle no está educando a nadie. Lo que está es sacando plata" con copias burdas, apuntó un pintor y profesor de arte que prefirió que se omitiera su nombre.
No obstante, hay quienes sostienen que el arte callejero no perjudica a pintores y galerías, ya que todo depende de la calidad de la obra, es decir, la persona que conoce de arte, no cometerá el error de comprar algo falsificado.
Las galerías, afirman, ya no son la mejor opción para comprar e invertir en pinturas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América