Las librerías del país están perdiendo anualmente entre B/.60 y B/.70 mil a causa de la comercialización desleal implantada por algunos planteles educativos privados, denunció la presidenta de la Cámara Panameña de Libros, Priscila Delgado.
Según la presidenta del organismo, la competencia desleal se origina a raíz de que los centros educativos ofrecen precios cerrados que no se conocen hasta el momento de adquirir los libros, lo que es indebido, "ya que éstos son centros de docencia y no lugares de ejercer el comercio al por menor".
La venta de libros es exclusividad del comercio al por menor, función que le corresponde a las librerías y así lo establece el Ministerio de Comercio a través de una patente tipo "B", con la cual no cuenta la mayoría de los planteles, dijo Delgado.
Agregó que estos centros de enseñanza no han consultado aún con las librerías los precios de los libros, los que son ofrecidos en paquetes a los padres de familia sin informarles sobre sus costo, de esta manera se les impide poder adquirir los libros a un menor precio en las librerías.
Delgado prefirió no mencionar los nombres de planteles educativos particulares que se encuentran realizando esta práctica monopolística, debido a que afectaría las investigaciones que llevan a cabo la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) y la Cámara Panameña de Libros.
Agregó que la Cámara Panameña de Libros no se opone a la venta de textos en planteles privados ni que éstos circulen de manera libre porque este uno de los propósitos del organismo y de la UNESCO, "pero lo que se busca es aplicar igualdad de comercialización".
Precisó que el negocio de la venta de libro en el país es pequeño y de continuar con esta comercialización desleal el futuro de las librerías no será muy alentador, a la vez que agregó que ya existen tres librerías pequeñas que han cerrado sus operaciones en el interior del país.
La presidenta del gremio expresó que también se ha dado el caso de algunos planteles particulares que han decidido adoptar libros de editoras extranjeras, descartando los textos de autores nacionales, lo que es totalmente injusto.
La presidenta de la Cámara Panameña de Libros expresó que no se oponen a la venta de textos en planteles privados ni que éstos circulen de manera libre, porque este es uno de los propósito del gremio y de la UNESCO, "pero lo que se busca es aplicar igualdad de comercialización".