No cabe duda, como se demostró a finales del año pasado, que no existe nada más variable e impredecible que el clima, algunas veces para bien y en otras ocasiones para mal.
No hay nadie que comprenda mejor esta situación que el hombre de campo, por lo que en 1974 se le pidió al Gobierno revolucionario crear un mecanismo que ayudará a los productores que perdieran sus cosechas por consecuencia de los cambios climáticos.
En respuesta a esa petición se creó poco después el Instituto de Seguro Agropecuario; sin embargo, actualmente muy pocos productores utilizan sus servicios.
Para adquirir un seguro agropecuario, primeramente el interesado debe realizar una solicitud al ISA, como si se tratara de cualquier otra aseguradora, la entidad realiza la evaluación y luego ejecuta una inspección en el área que se va a cultivar.
Si el agricultor está sembrando semillas certificadas, queda inmediatamente asegurado; de no ser así, tendrá que esperar a que la planta germine para esobtener la respuesta de la institución.
Una vez sea aceptada su solicitud, deberá pagar una prima que oscila entre 5.5% y 8% del valor asegurado, dependiendo de la región y el grado de riego que pueda tener la cosecha.