Hace algunas semanas un amable lector me solicitó le diera mi opinión sobre este tema y sobre el particular puedo decir:
Hace algunos años, dicté varios seminarios sobre Equipo Triunfador y en ellos expliqué que ese tipo de Equipo era aquel en que habitualmente se producía sinergia, esto es, que alcanzaba resultados mayores de lo que podrían alcanzar la suma de sus esfuerzos individuales.
Para que un equipo mereciera el nombre de Triunfador, tenía que estar integrado por personas que reunieran las siguientes características: 1.- Dominio de los conocimientos que debía emplear en ese trabajo, 2.- Autonomía para expresar su parecer, sin dejarse presionar ni por la autoridad ni por la vehemencia de alguno de los demás integrantes y 3.- Actitud de Gano/Ganas, es decir convencimiento de que para ser yo un ganador, es condición de que lo sea cada uno de los demás integrantes del equipo.
A estas condiciones hoy tendría que agregar dos puntos que los nuevos conocimientos de la psicología de los últimos tres o cuatro años, han demostrado que son indipensables: a.- que cada integrante debe tener talento natural para esos quehaceres, lo que es una condición innata, de modo que si falta, ninguno de los otros requisitos podría sustituirlo y b.- que cada uno de sus integrantes sienta que los objetivos que se persiguen son de tal interés para él que, al alcanzarlos, sentirá que ha crecido.
En aquel seminario también decíamos que aquellos tres requisitos no aparecían por generación espontánea, sino que debían desarrrollarse antes de que el equipo fuera triunfador y que para ello, el mejor método era utilizar el Círculo de Shewhart, aquél que recomendaba el Dr. Deming y que consiste en la repetición sistemática del ciclo: 1.- Planear participativamente con todos los que ejecutarán el trabajo, no sólo la meta a alcanzar, sino también el método para alcanzarla, 2.- Ejecutar disciplinadamente lo planeado, 3.- Verificar si se alcanzó esa meta sin alterar lo planeado o, en caso que algo se haya alterado, investigar cuál fue la causa de esa alteración, 4.- En caso de que se encuentren esas causas, introducir las correcciones correspondientes en los métodos que se emplean, de modo que el próximo ciclo se planee con estos nuevos conocimientos.
Aunque lo anterior es muy racional, no hay que perder de vista de que un trabajo de grupo es una actividad social, donde las relaciones entre las personas que intervienen juega un papel decisivo y, en conducir esas relaciones, es el líder quien juega un papel esencial.
En aquel seminario, utilizando las enseñanzas de S. Covey en los 7 HABITOS DE LA GENTE EFICAZ, señalaba que el software básico para operar ese equipo era el hábito "Comprender primero para ser comprendido después". Hoy, esa recomendación sigue válida y la nueva psicología nos ha aportado la Inteligencia Emocional, que he desarrollado en varias columnas de los últimos tres años, la que nos agrega herramientas tanto para la conducta del integrante, como para la del líder del Equipo, que permiten operar con éxito ese software que le permite ser Triunfador.