"El que más invierte más gana". Esta relación, que había sido regla de oro tradicional en la medición del desempeño de las empresas, está evolucionando hacia mejores sistemas. Estos nuevos métodos podrían aplicarse a las entidades públicas y a la economía en su conjunto, para aumentar la efectividad del rendimiento del capital. No se trata solamente de invertir, sino "cómo y en qué se invierte", señala el consultor Waseem Anwer vicepresidente de la firma Stern Stewart & Co.
Panamá está atrasado en los instrumentos de medición de la productividad de las empresas, tanto en el sector privado, y mucho más en el área gubernamental, lo que significa en algunos casos, despilfarro de recursos y pérdida de competitividad en el mercado, coincidieron Felipe Chapman, vicepresidente de la Bolsa de Valores de Panamá; Roberto Jimenez, director de Wall Street Securities y Orlando Sánchez, vicepresidente de Aseguradora Mundial.
Son tres letras que recuerdan a una figura bíblica: EVA, aunque tiene más elementos científicos que religiosos, por sus siglas en inglés significa Economic Value Added o valor económico agregado. Resume en tres palabras un sistema para medir la productividad de un negocio, tomar decisiones correctas y evaluar la eficiencia de los administradores para ampliar las ganancias con menor cantidad de recursos. Esto es en palabras simples, estirar el dinero.
INVERTIR CON ASTUCIA
Si los recursos siempre son limitados, hay que decidir acertadamente cómo se asignan para que no sean improductivos y perdidos. A veces, los resultados no se pueden materializar inmediatamente, pero hay "inversiones rentables a largo plazo", coincidieron los expertos.
Aplicando este concepto a la macro economía nacional, una inversión rentable sería la educación.
"Hay que invertir en un sistema educativo competitivo que promueva la productividad y el pensamiento creativo de los ciudadanos, o de lo contrario, tendremos muchos problemas y tropiezos a nivel productivo y a todos los niveles organizacionales del país", puntualizó Chapman.
Roberto Jiménez, de Wall Street Securities, comparte esta opinión, señalando que "si no somos capaces de competir como país, estaremos en una posición sumamente desventajosa frente a otros que sí apuesten a su recurso humano".
Si se cuestiona la medición de las empresas privadas, que tienen la fama de ser más eficientes y organizadas que el gobierno, entonces no sería difícil imaginar cuan atrasado está el Estado en la planificación científica de su inversión social.
"El costo de oportunidad (cuándo invertir) es una medida muy importante que los gobiernos tienden a perder. Mientras más las instituciones gubernamentales adopten los modelos de la empresa privada, obtendrán mejores resultados, puntualizó Jiménez.
LUCES LARGAS AL CRECIMIENTO
Actualmente, existe la tendencia de medir las expectativas de crecimiento futuro de las empresas por razones financieras como precio-ganancia, crecimiento de las utilidades a mediano y largo plazo; activos-pasivos, flujo de efectivo, etc. Estos son elementos financieros que definen el costo relativo de invertir en una empresa comparado con otras de igual actividad, explicó Chapman.
En tanto, la productividad se mide por el porcentaje de retorno sobre el patrimonio invertido, sin tomar en cuenta que en muchas ocasiones se está creando valor económico sin que se refleje directamente en las ganancias líquidas, explicó el vicepresidente de la Bolsa de Valores de Panamá.
Se puede decir que el rendimiento y productividad de las empresas no se observa con luces largas, pues se considera con mayor énfasis los resultados de las empresas a corto plazo, en lugar de realizar inversiones para obtener valores agregados a mediano y a corto plazo, que generalmente resultan en mayores ganancias.
Ventas y ganancias netas no son sinónimos de rendimiento, plantea Roberto Jiménez, que introduce el concepto de la medición del retorno versus el riesgo de inversión. Hay actividades que pueden generar más ganancias, pero también representan mayores riesgos y en ocasiones podrían significar la pérdida total de la inversión.
Incluso, algunas empresas en Panamá, tienen registrado en libros valores irreales de sus activos, ya que muchos de éstos se han valorizado o depreciado con el pasar del tiempo. Obviamente, esto ocasiona una alteración en la perspectiva y medición de la productividad de las empresas, al no considerar el retorno (ganancia) en relación al capital real que tiene el negocio.
Según, Orlando Sánchez, gerente general de Aseguradora Mundial, la industria de los seguros se mide actualmente por el tamaño de la empresa. "El más grande es el mejor".
Sin embargo, la productividad de una compañía de seguros no va necesariamente de acuerdo con el tamaño de la empresa.
En este sentido, destaca la importancia que las empresas de seguros planifiquen mejor su futuro para resguardarse mejor de los elementos externos.
Estos planteamientos se dieron durante la conferencia "Midiendo el desempeño y la productividad de las empresas en Panamá, organizado por la Cámara Americana de Comercio e Industria", donde el banquero Luis H. Moreno concluyó contundentemente diciendo que "si Panamá no toma las medidas pertinentes, no sólo nos va a dejar el tren, sino que tal vez nunca lleguemos a abordarlo".