La primera de ellas fue la Universidad Diego Portales (Chile), le siguieron la Universidad Latina (Costa Rica) y la Universidad San Martín de Porres (Perú). Los montos obtenidos estuvieron en el rango de $20 a $30 millones en cada caso.
Dichas instituciones pudieron financiarse a través de emisiones de bonos garantizados por flujos futuros de pensiones y matrículas.
El mecanismo consiste en lo siguiente: 1. Se "titularizan" o ceden irrevocablemente a un fideicomiso los derechos de cobro por pensiones o matrículas de alumnos de un grupo determinado de facultades. 2. Se emiten bonos respaldados por los cobros futuros de pensiones. 3. El monto resultante de la emisión es empleado en la inversión requerida por la universidad. 4. Cuando se realizan los cobros de pensiones y matriculas, parte de ellos van a cuentas intangibles de donde salen los recursos para pagar las cuotas periódicas de la deuda a través de bonos. 5. Luego de haber cumplido con el pago de cuota de bonos, se procede a devolver el flujo de caja restante a la universidad para que sea empleado en sus gastos requeridos. Por lo tanto, no se afecta sus operaciones normales. 6. Se sigue este procedimiento cada trimestre durante varios años (suelen ser de cinco a ochos años) hasta la cancelación del bono.
La ventaja que presenta esta modalidad de financiamiento se resume en: 1. No es necesario ceder todos los flujos futuros (sólo una parte). 2. Permite que puedan participar distintos tipos de inversionistas comprando los bonos: bancos, fondos de pensiones, entidades multilaterales, fondos mutuos, compañías de seguros, entre otros.
Hay tres atractivos en el flujo de caja: normalmente hay un incremento neto de flujos, tienen baja volatilidad en el tiempo y son altamente predecibles.