EN NUESTRA entrega anterior hablamos de que existe un momento en el que debemos tomar la decisión de finiquitar nuestra empresa.
Pudiéramos ver esa instancia como una derrota, pero es mejor verla como una oportunidad.
Ya sea su primera vez, o quizás luego de varios fracasos, existen también momentos en los cuales existe la oportunidad de empezar una empresa.
Y créalo o no, los empresarios más exitosos hoy son aquellos que en algún momento de su carrera tuvieron que tomar esa difícil decisión de terminar, y empezar de nuevo.
Ya sea ésta su primera o quinta vez, usted puede encontrarse con la oportunidad de quizás empezar una nueva empresa.
¿Hay alguna necesidad clara e identificada que podamos satisfacer de manera eficiente y competitiva? Esta es la pregunta más importante dentro de su plan de negocios.
Estamos hablando de una necesidad de algún producto o servicio que ha sido identificada mediante algún tipo de estudio formal de mercado.
Las necesidades de nuestros familiares, vecinos o las nuestras no cuentan. Recuerde que independientemente de lo que usted vaya a lanzar, el mercado debe ser lo suficientemente grande como para generarle ingresos importantes.
Cuando hablamos de satisfacer la necesidad de manera eficiente, nos referimos básicamente a si podemos hacer un negocio basado en satisfacer esa necesidad.
En ocasiones podemos cometer el error de emprender una tarea de satisfacer necesidades vía productos o servicios que no son rentables.
Lastimosamente nos damos cuenta demasiado tarde.
Para esto es importante realizar una tarea detallada de lo que serían los gastos de nuestra empresa.
Mas allá de simplemente cubrir los gastos de nuestra operación, debemos analizar si efectivamente está dentro de nuestra capacidad el satisfacer esa necesidad de manera rentable.
Esto significa, no sólo cubrir los costos de la operación, sino generar ganancia, la que debe ser suficiente como para brindarnos retornos sobre todos los dineros invertidos en el negocio, en un tiempo razonable.
Finalmente debemos analizar si esa rentabilidad proyectada subsana los riesgos asumidos en el negocio.
No vale la pena invertir $100, 000 en un negocio que a fin de cuentas me da la misma rentabilidad que si pusiera mi dinero a plazo fijo en un banco -digamos que 5% anual.
¿Por que? Porque no vale la pena el esfuerzo, no vale la pena el riesgo. En un banco mi dinero está seguro (casi); ahora en un negocio pudiese perderlo todo. ¿Son riesgos similares? No.
Esto es una premisa muy importante de comprender y analizar previo a cualquiera inversión.
El fracaso empresarial adopta muchas formas: abarca desde la compañía que sufre una bancarrota espectacular hasta la que, silenciosamente, se vende con pérdidas.
Susan Edwards, doctora en psicología de Nueva Jersey, señala de que un fracaso empresarial produce las mismas reacciones que el duelo ante la muerte: incredulidad, ira, depresión y, por último, aceptación.
La clave para el éxito futuro es una asesoría honesta que permita saber cuáles fueron las fallas y cómo solucionarlas. Conviene someterse a un periodo saludable y constructivo de auto evaluación, de preferencia en manos expertas, como un contador, inversionista o abogado de confianza.
(*) El autor es empresario.
Cómo recuperarse de un fracaso
Cada empresario siente la necesidad de identificar un nuevo camino.