El máximo responsable de Swiss, André Dosé, reclama ayuda pública a los aeropuertos o al sector de seguros para abaratar de ese modo los costos de la compañía aérea, que no puede esperar una nueva ampliación de capital por parte del Estado.
"No puede ser que cuando todas las compañías aéreas tratan de sobrevivir, los seguros europeos, que son estatales, aumenten sus tasas", se queja Dosé en declaraciones al dominical "Sonntagszeitung". Dosé reclama por ello una reunión urgente de todos los afectados para tratar la crisis del sector y discutir de una mejora de las condiciones marco.
"Sentimos la enorme presión de la competencia y tenemos que mostrar gran flexibilidad en cuanto a precios, pero tenemos enfrente a los aeropuertos, a los seguros, a los fabricantes de aviones y otros que funcionan en régimen de monopolio o casi monopolio", explica.
"Dependemos en más de un treinta por ciento de todos ellos y no tenemos ninguna influencia sobre esos costos", afirma Dosé, que recuerda que las compañías aéreas estadounidenses reciben un "masivo apoyo del Estado: hasta veinte mil millones de dólares al año".
Preguntado sobre si Suiza necesita una compañía aérea propia, Dosé responde que "sin enlaces internacionales directos, nuestra economía se vería muy debilitada" ya que muchas empresas trasladarían sus sedes a otros países. Dosé descarta en cualquier caso la división de Swiss en una aerolínea regional y otra intercontinental aunque reconoce la necesidad de reformar el modelo actual sobre todo ante la perspectiva de una guerra larga en Irak.
El responsable de Swiss señala además que todo puede discutirse, incluso el mantenimiento en su forma actual del modelo 26/26 (proporción de los aviones dedicados a vuelos europeos e intercontinentales): "No hay absolutamente ningún tabú".
Swiss necesita actuar con urgencia, pues en los tres primeros meses de este año su liquidez ha bajado de 1.128 millones de francos (772,6 millones de euros) a menos de 685 millones, lo que significa que cada día se esfuman 1.5 millones (algo más de 1 millón de euros).
Las conversaciones sobre una posible alianza con British Airways están de momento paralizadas, pese a lo cual Dosé se muestra moderadamente optimista: "De momento no hay motivo alguno para temer que Swiss se quede en tierra". Sin embargo, expertos consultados por el dominical suizo dicen no explicarse cómo es que Swiss deja de utilizar los pequeños aviones cuando los de mayor capacidad no van muchas veces suficientemente llenos como para cubrir costos.
Según el semanario, los pasajeros que ocupan los "Jumbolinos" en algunas rutas cabrían perfectamente en él más pequeño "Saab 2000" mientras que los que viajan en A320 podían acomodarse a su vez en los Jumbolinos. Ello significa que sobrarían más aviones tipo Airbus que Saab 2000 o el brasileño Embraer 145, que permiten mayores ahorros para el mismo volumen transportado.
El problema, según reconocen los responsables de Swiss, es que los pasajeros prefieren los aviones más grandes, por lo que no se puede renunciar a éstos en trayectos en los que la competencia ofrece Airbus o Boeing. Al mismo tiempo, Swiss reconoce que apenas se venden billetes en la clase de negocios porque los pasajeros no están dispuestos a pagar por un vuelo de breve duración más que lo que pagarían en las compañías de bajo costo.