Fanny De La Rosa obtuvo su diploma de Licenciada en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Panamá en 1997. En el año 1999 obtuvo una Maestría en Derecho Corporativo y Financiero de Widener University en Delaware, Estados Unidos.
Desde el año 1995 cuenta con su licencia para ejercer como agente de aduanas. Es socia fundadora en De La Rosa & De La Rosa, Abogados y Agentes de Aduana.
De La Rosa es activa en asociaciones profesionales y de negocios, tales como la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), la Unión Nacional de Agentes Corredores de Aduanas y el Colegio Nacional de Abogados.
A continuación los cinco principios básicos que le han servido como ideales a Fanny De La Rosa para desarrollar su vida tanto personal como profesional.
1. Tener metas e intenciones claras. Nuestra vida, tanto en el plano personal como profesional, es un gran camino. No tiene sentido emprender un viaje sin saber a dónde quieres llegar y qué te motiva llegar. Yo intento tener claro qué es lo que quiero en mi vida; esto me impulsa día a día a trabajar por conseguirlo. Pienso que más allá de tener claro el objetivo, hay que tener claro para qué queremos llegar, cuáles son nuestras intenciones. La definición de éxito depende de cada persona; si tengo claridad en mi objetivo, alcanzarlo realmente llenará mi vida.
2. Conocerse a uno mismo. Esta clave ha sido de mucha utilidad para mí, sobre todo en mi vida profesional; reconocer mis debilidades me ha llevado a encontrar áreas de oportunidad para mi desarrollo profesional y, porqué no decirlo, también a nivel personal. Aprender de los errores, tomarlos como herramientas de crecimiento ha sido probablemente una de las lecciones más valiosas que he recibido. Tener claras mis fortalezas, por otro lado, me ha servido para enfocar muy bien mis acciones y dirigirlas hacia esas áreas en donde puedo hacerlas brillar.
3. Disfrutar lo que hago. Así como antes mencioné que no tiene sentido emprender un viaje sin saber a dónde ir, para mí no tiene sentido hacer las cosas sin disfrutarlas. Disfrutar lo que hago me lleva automáticamente a imprimirle pasión y entusiasmo, es el combustible de la vida que me lleva a ayudar a mis clientes a cerrar un negocio y a maravillarme al contemplar un atardecer. Es cierto que en la vida todos tenemos momentos en los que tenemos que hacer algo por cumplir con una responsabilidad, situación que a primera vista puede interpretarse en que se hace por obligación y en ausencia pasión; es especialmente en estos momentos en los que resulta muy importante: “eligir conscientemente cómo me quiero sentir”, si tengo que hacerlo; por qué no disfrutarlo, es una decisión.
4. Compartir recursos y éxitos personales con los demás. Siempre que encuentro algo útil intento compartirlo con los demás. Compartir el conocimiento es lo que nos prepara para el mundo que nos ha tocado vivir. Para mí es sumamente gratificante compartir las experiencias que me han ayudado a crecer, lo hago sin expectativas. Quizás algo que me ayudó puede impactar de alguna manera en el desarrollo de alguien. Considero que todos somos elementos valiosos, capaces de aportar mucho más de lo que pensamos.
5. Hacer siempre el mejor esfuerzo. Dar el cien por ciento en las cosas que hagas, consciente de que lo estás haciendo. En una conversación con una buena amiga, recuerdo que me comentó: “Uno puede engañar al mundo, pero no puede engañarse a uno mismo… siempre lo tengo presente. Dar tu mejor esfuerzo es sentir que trabajaste, que hiciste lo mejor, que pusiste el corazón, sin esperar que los demás te reconozcan. El reconocimiento debe venir de uno mismo, cuando realmente sientes que haz hecho tu mejor esfuerzo. En mi experiencia lo demás viene por añadidura.