La compra masiva de acciones en poder de los bancos japoneses propuesta por el Banco de Japón (BOJ) la semana pasada, reitera la extrema gravedad de la crisis de las entidades locales y presiona al Gobierno para que tome medidas urgentes, dicen los expertos.
En un anuncio sin precedentes para un banco Central, el gobernador del BOJ, Masaru Hayami, reveló un plan para reducir las carteras accionariales de las principales entidades con el fin de protegerlas del excesivo descenso bursátil.
Las pérdidas latentes de los bancos japoneses aumentan en proporción inversa a la caída del índice Nikkei de la bolsa de Tokio, que en lo que va del año ha perdido un diez por ciento de su valor.
La banca japonesa, que compra títulos en sus empresas clientes, en una práctica llamada "acciones cruzadas", tenía hasta marzo pasado entre 24 y 25 billones de yenes (192,000 millones y 200,000 millones de dólares) de valores de sus deudores, según el BOJ.