La peor pesadilla del fabricante de queso Dante Caretti se hizo realidad en las primeras horas de la mañana del 20 de mayo, cuando lo despertó un fuerte ruido durante un terremoto de magnitud 5.9 que sacudió la región de Emilia-Romagna en Italia.
Caretti, de 70 años, estaba menos preocupado por los daños sufridos por su casa que por los que afectaron las miles de hormas de queso parmesano en proceso de maduración. Alrededor del 10% de la producción de parmesano de la región de Emilia-Romagna podría haberse dañado en el sismo y un segundo temblor registrado esta semana, calcula la asociación del parmigiano-reggiano.
El queso parmesano es una industria que mueve mil 200 millones de euros (mil 500 millones de dólares) en Italia, donde una horma de 39 kilos (86 libras) madurada durante 24 meses puede venderse al por menor por más de 700 euros.
Un 60% de las hormas de la fábrica de Caretti resultó dañado en los dos terremotos. Para ayudar a los productores como Caretti, Coldiretti, una asociación de productores rurales, lanzó una campaña de “solidaridad” para vender el queso dañado durante los sismos.