Unos 40 países de Africa y de América Latina adoptaron ayer la Declaración de Argelia, en la que dejan sentada por primera vez su voluntad de cooperar para el desarrollo energético de sus regiones y se comprometen a dotar a sus poblaciones "de formas modernas de energía".
Destacando su voluntad de no dejar que este documento quede en letra muerta, los participantes en la Primera Conferencia de ministros de Energía de Africa, América Latina y el Caribe (AFROLAC), que se cerró ayer en Argel, anunciaron que volverán a reunirse en México en el 2006, para constatar los avances en esta cooperación.
La Declaración de Argelia será el marco que orientará esta colaboración, sugiriendo acuerdos sobre diferentes temas, entre ellos el intercambio de experiencias, indicó el ministro argelino de Petróleo, Chakib Jelil, en una rueda de prensa tras la clausura de esta reunión de dos días.
Tomando nota de "la existencia de enormes recursos enérgicos en ambas regiones", el documento acuerda también la cooperación entre Africa y América Latina para "la promoción de inversiones y la movilización de recursos financieros para el desarrollo de proyectos energéticos".
Jelil -quien fue el artífice de este primer diálogo "Sur-Sur" sobre la energía, resaltó en la conferencia de prensa que los objetivos definidos en esta Declaración son "alcanzables".
El euro mantuvo ayer su carrera alcista de los últimos días, hasta rozar el récord absoluto de los 1,2899 dólares, tras conocerse que EU registró en diciembre el segundo mayor déficit comercial de su historia.
La moneda europea llegó a cambiarse a 1,2895 dólares, la cuota mayor en un mes, pese a las declaraciones de políticos y banqueros centrales europeos sobre la necesidad de tener un mercado de divisas estable y sin oscilaciones excesivas.
La carrera alcista del euro quedó truncada en la sesión de tarde y hacia las 15:45 GMT esta moneda había cedido todo el terreno ganado horas antes para caer hasta 1,2760 dólares.
Los operadores encuentran a diario pretextos para cargar contra el dólar. Ayer el desencadenante del ataque al billete verde fueron los 42,500 millones de dólares (33,203 millones de euros) que alcanzó el déficit comercial estadounidense, alimentado por los crecientes precio del petróleo y de las importaciones en EU.
Han sido en vano los llamamientos del Grupo de los Siete (G7) el pasado fin de semana para que los mercados de divisas mantengan la calma y el tipo de cambio del euro no se dispare fuera de control.
Instituciones de cinco países europeos, entre ellos España, investigan el reciclaje de residuos del tomate, de alto valor nutritivo para utilizarlos como aditivos naturales sin productos químicos, informaron ayer fuentes comunitarias.
El proyecto, denominado TOM, consiste en lograr un tratamiento de los desechos de tomate que se generan cuando es transformado en salsas, ketchup o en otros alimentos envasados, con el fin de convertirlos en aditivos mediante procedimientos naturales.
En su desarrollo participan entidades de Portugal, Holanda, Eslovenia, Irlanda, Alemania y España, la fundación agroalimentaria vasca AZTI, la empresa Riberal de Navarra y la firma alavesa Celigüeta.
La investigación, que comenzó en mayo del año pasado y terminará el próximo abril, tiene un coste de 861,000 euros, de los que 425,000 proceden de fondos de la Unión Europea.