Cada vez más nos enfrentamos a un mundo en el que el desarrollo de tecnologías innovadoras es una constante; un buen ejemplo de ello fue el surgimiento de la internet, herramienta de gran valor, ya que en la actualidad nos hace accesible la comunicación de diferentes maneras en tiempo real.
Debido a su rápida adopción y con el fin de cubrir la creciente demanda del usuario, se dio el origen de la tecnología “wireless” o mejor conocida como WiFi, que permite la conexión a internet desde cualquier lugar, sin necesidad de cables.
Con la tecnología “wireless” es posible realizar un sinfín de actividades, como conversar en línea, visitar las redes sociales y descargar música y videos, en diferentes dispositivos a la vez y sin tener que estar estático.
Pero por regla general, entre más dispositivos estén conectados a la red notarás que los procesos son más lentos, haciéndolos pesados y aburridos: esto se debe a que la red inalámbrica que estás usando es insuficiente para albergar todas las tareas al mismo tiempo.
Hoy en día podemos acceder a internet por otros medios electrónicos, como dispositivos con conexión WiFi, dando pie al surgimiento de la red inalámbrica 802.11n o Wireless-N.