Economía

Con la venta de terrenos de Amador la ARI se la juega con el acuario


Una de cal y otra de arena para la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI).
Al aprobarse en junta directiva el otorgamiento de los 40 millones de dólares para financiar el Acuario de Amador, producto de las ventas de unos terrenos, sin duda el aporte que esta institución hace al Fondo Fiduciario se verá mermado para el próximo año. Hasta el momento no existe un plan integral para el desarrollo turístico del lugar, pero, después de cuatro años de fundada, la institución decide arriesgarse y apostar estas tierras para que sirvan como punta de lanza del área.
El proyecto, como ya se sabe, estará bajo la responsabilidad administrativa de la Fundación Amador, a la cual se le asignó en usufructo un terreno de 3,09 hectáreas por un período de cuarenta años prorrogables para construir el proyecto.
Los 40 millones para el financiamiento se sacarán de la venta o arrendamiento de unos lotes cercanos, que también se utilizarán para fines netamente turísticos, hoteles, restaurantes, o lo que necesite el mercado, de acuerdo a las proyecciones de los inversionistas privados, teniendo como premisa que el acuario construido por el arquitecto Frank Gehry será el poderoso imán que necesita Amador para llegar al primer nivel del éxito turístico.
Como lo exige la ley, el dinero que se obtenga de la venta de los terrenos revertidos debe ser destinados estrictamente al Fondo Fiduciario; sin embargo, la ARI puede disponer de estos recursos para inversiones en infraestructura y es en esta categoría donde han tenido que enmarcar el proyecto.
El presidente de la Fundación Amador, Rodrigo Eisnman, indicó que probablemente esta asociación sin fines de lucro, tendrá que vender los terrenos, porque la ARI tiene bajo su dominio aproximadamente cuatros años estas tierras y aún no se han aprovechado.
Este mecanismo de compra y venta hasta ahora no se ha implementado pero " hay que aclarar que la fundación no fungirá como una empresa bienes y raíces. Lo que hacemos es trabajar como facilitadores, para evitar trámites burocráticos que demoren la obra del reconocido arquitecto.
Eisenmann sostiene que la inversión es segura, porque el Estado realmente invertirá en educación, contribuirá a crear empleos y el efecto multiplicador en la generación de nuevos proyectos turísticos será significativo.
El acuario, que, en términos generales, es un centro de exhibiciones de biodiversidad, tiene un costo de 40 millones de dólares, pero aquí no acaban las obras, porque se incluye un centro interpretativo de la naturaleza en Sherman y San Lorenzo y la edificación de un museo patrimonial en Colón.
Gehry proyecta transformar la antigua base militar de Sherman en un centro interpretativo de la naturaleza, que tendrá un costo de 17.7 millones de dólares, mientras que el museo, a la entrada del Canal en Colón, costará 14.6 millones de dólares.
La Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) ha mostrado interés de financiar el acuario, pero por el momento evalúa las diversas opciones.
Para Guillermo Fernández, expresidente de la Junta Directiva de la ARI, pero en cuyo período se aprobaron las concesiones antes mencionadas, la inversión era necesaria para crear la infraestructura que promocionará otras inversiones turísticas.
Según Fernández, en otros países, las compañías privadas son las que invierten inicialmente, pero reconoce que el problema en Panamá es la carencia de incentivos para que vengan los inversionistas.
Manifestó que, por lo que se sabe, la ARI incluirá los 40 millones de dólares como una inversión operativa, tal como lo hizo con los 27 millones de dólares que utilizó para condicionar el área de Amador. En Amador no solo se tuvo que construir y ampliar carreteras, sino que también se colocaron plantas de tratamiento para aguas residuales y se adecuaron sistemas de comunicación y electricidad.
Fernández enfatizó que " se quiere que la Fundación administre el proyecto, porque de todos es conocido que el Estado no administra nada bien".
El desembolso de 40 millones de dólares entrará en el presupuesto de operaciones del 2002, lo que hará que el aporte al Fondo Fiduciario sea menor ese año, pero sin duda el dinero retornará al Estado, con más inversiones privadas que es el camino al que se dirige la estrategia turística nacional.
De 1994 al 2000, la ARI ha aportado 91 millones de dólares al Fondo Fiduciario, mientras que al Fondo Especial para Viviendas de Interés Social unos 24 millones de dólares durante el mismo período.
Lo que queda es esperar si el gran proyecto, como lo pintan, rendirá los frutos esperados para justificar la millonaria inversión al no tener Amador un plan integral de desarrollo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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