Una inversión que sobrepasa con creces los $25 mil millones en los últimos años ha hecho posible que Panamá hoy se haya convertido en la “ciudad de los rascacielos” de América Latina.
Quién siquiera se hubiera imaginado que una ciudad que comenzó con la construcción de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, con 27 metros de altura, hoy contaría con rascacielos de hasta 284.0 metros y de más de 50 pisos.
Esta transformación es resultado de la inversión privada de unos $1,500 millones por año, según el presidente de la Cámara Panameña de la Construcción, Roderick McGowen. A partir del comienzo de la década del 2000, la ciudad experimentó un gran auge de la construcción, con los nuevos edificios que se levantan por toda la ciudad.
La urbe capitalina se ha convertido en un conglomerado de grandes y modernas edificaciones residenciales y comerciales.
Y aunque se pudiera pensar que se ha llegado al clímax de la evolución de la construcción, McGowen indicó que la industria espera que esta inversión crezca junto con la economía del país, que se estima para 2015 se incrementará 6%.
Sostiene que tanto a los agremiados de la Capac como al resto del sector les compete buscar métodos constructivos, innovadores y alternativos que sean eficientes y logren atraer mayor inversión privada.
Pero no solo las edificaciones en la Ciudad de Panamá han sufrido una significativa transformación, el desarrollo vial también ha evolucionado de manera voraz los últimos diez años.
“Y es que solo en el quinquenio pasado se invirtió en vías, puentes, saneamiento de la bahía y sistema de tran unos 10 mil millones de dólares”.
De acuerdo con el asesor de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (Spia), se destacan obras como la Cinta Costera, el metro, modernización del sistema vial, pasos elevados, entre otros.
En la actualidad, Panamá está viviendo un periodo ecléctico en el que las corrientes arquitectónicas internacionales se han apoderado de las fachadas de la ciudad, según indican los expertos.
Y es que el país desde hace unos años se ha dejado influenciar por la tendencia norteamericana y por la arquitectura internacional. José Batista, asesor de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (Spia), considera que en el país “seguimos la arquitectura internacional que son los edificios de vidrio, los cuales están dominando ahora mismo. En general, la arquitectura está viviendo como una moda, estamos viviendo un periodo ecléctico”.
“Si nos trasladamos a otras épocas, antes había una formalidad, ahora no existe nada de eso”, indicó.
Opinión con la que concuerda Elisa Suárez, presidenta del Consejo Nacional de Promotores de Vivienda (Convivienda), quien asegura que “cada vez más los constructores se interesan en nuevos productos de construcción, nuevas tendencias de fachadas y en edificios más eficientes.
Señaló que más que un tópico ecológico es un tema que entró en todas las industrias para quedarse. “Veo que la tendencia de muchos constructores es buscar materiales, sistemas eficientes que ayuden a ahorrar energía y a ser ecológicamente responsable”.
Este importante desarrollo del centro de la ciudad ha comenzado a expandirse hacia los extremos, las periferias este y oeste, zonas donde predominan los desarrollos habitacionales unifamiliares, pero que ya comienzan a ser atractivos para la construcción de edificios de apartamentos.
Batista asegura que el plan metropolitano de la década de los 90 mandata una densificación, porque “no podemos extender la ciudad con casitas, tenemos que procurar densificar porque el crecimiento, aunque es bueno, se llevó a cabo en desorden”.