La reunión de los líderes de la Unión Europea concluyó ayer, en esta localidad portuguesa, con un acuerdo sobre la armonización de la fiscalidad del ahorro, informaron fuentes comunitarias.
Los gobernantes de la UE respaldaron, según las fuentes, la última propuesta de sus ministros de Finanzas, "con el apoyo unánime de las delegaciones", precisaron las fuentes.
El acuerdo, no obstante, constituye un compromiso de mínimos, aunque "permitirá poner en marcha" la armonización fiscal del ahorro "que era lo esencial", comentaron otras fuentes de la UE.
La fórmula encontrada para que Austria se sumara finalmente al compromiso de los Catorce es una declaración sobre el secreto bancario en Austria.
Sus socios comunitarios reconocen que Austria tiene un problema legal para abolir el secreto bancario para los no residentes.
Austria aceptaría, por el contrario, el dictamen de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la modernización de los sistemas de retención de las rentas de capital.
En otra declaración, Luxemburgo deja claro que no podrá aceptar la adopción de la directiva mientras no se alcance un acuerdo unánime sobre el secreto bancario.
El acuerdo de mínimos puede permitir armonizar, en un horizonte de diez años y con todo tipo de salvaguardias, la fiscalidad del ahorro de los inversores no residentes.
Prevé que la armonización fiscal del ahorro en la UE se hará según un sistema de intercambio de información entre las administraciones de hacienda, pero tras un período transitorio de siete años, que empezaría a contar a partir del 31 de diciembre de 2002 y sólo si así se decide por unanimidad y se cumplen una serie de condiciones.
Entre ellas figura que se alcance un acuerdo para que Estados Unidos y una serie de países que se comportan como paraísos fiscales -Suiza, Liechtenstein, Mónaco, San Marino y Andorra- apliquen "medidas equivalentes" para evitar la fuga de capitales de la UE hacia ellos.
Hasta la hipotética aplicación de ese sistema se prevé, además, que durante siete años varios países puedan aplicar en el futuro una retención en la fuente sobre los rendimientos del ahorro obtenidos por los inversores no residentes.
Además de Austria y Luxemburgo, que aplicarán esa retención para no tener que abolir sus normas de secreto bancario, Bélgica también ha confirmado su intención de acogerse a ese sistema, mientras que Grecia y Portugal han pedido un plazo para pronunciarse hasta finales de año.
Con este acuerdo de mínimos, la UE zanjaría la discusión sobre el paquete de medidas de armonización fiscal que empezó a negociar en 1997.