El ex director financiero del operador de telecomunicaciones estadounidenses WorldCom, Scott Sullivan, que se había declarado culpable de fraude y complot en el caso de la mayor quiebra de la historia de Estados Unidos en 2002, fue condenado a cinco años de prisión.
Scott Sullivan, considerado el principal artífice de las malversaciones contables estimadas en 11 mil millones de dólares podía haber sido condenado hasta a 25 años de prisión, pero su pena fue reducida por su decisiva contribución al proceso como testigo.
Sus relatos detallados sobre el trabajo de falsificación financiera sistemática, entre 2000 y 2002, permitieron probar la culpabilidad del ex presidente Bernard Ebbers, que fue condenado por fraude y complot a 25 años de prisión hace un mes, la mayor pena jamás pronunciada contra un presidente de empresa en Estados Unidos.
Durante la audiencia, Sullivan dijo al tribunal que se sentía "avergonzado". Durante sus diez días de testificación en febrero, Sullivan, considerado durante mucho tiempo como un genio de las finanzas por sus pares, también reconoció que mintió a más no poder a su consejo de administración sobre los ajustes contables que orquestó.
Sullivan hizo sus primeras armas en el sector financiero a los 25 años en el gabinete de auditoría KPMG.