Los fabricantes de cigarrillos de Estados Unidos se confabularon durante medio siglo para engañar al público sobre los peligros del fumar, dijeron abogados del Departamento de Justicia del país, al comenzar a ventilarse una causa que puede poner en peligro la existencia de la industria tabacalera.
El Departamento de Justicia dice que Philip Morris USA, filial de Altria Group Inc., y otras cuatro compañías de cigarrillos de Estados Unidos participaron en una estratagema criminal para ocultar la verdad sobre los peligros del fumar y que condujo al enviciamiento de niños. El Gobierno entabló la demanda pidiendo que la industria ceda ganancias montantes a $280,000 millones por daños y perjuicios.
"Este caso es puramente sobre fraude: un patrón de 50 años de tergiversaciones, verdades a medias y mentiras"", dijo Frank J. Marine, abogado del Departamento de Justicia.
"Los acusados creían que su supervivencia económica dependía de la ejecución airosa de su estratagema destinada a engañar al público"".
El Gobierno debe convencer a la jueza Gladys Kessler, del tribunal federal de distrito de Washington, de que la industria tabacalera violó leyes federales contra la extorsión y de que hay una "probabilidad razonable"" de que lo haga en el futuro, dictaminó la jueza antes de comenzar el juicio oral.
Las compañías dicen que un pago de $280,000 millones, la mayor indemnización en la historia, las haría quebrar.
Las compañías, que fueron representadas por dos docenas de abogados en el tribunal, deben empezar a presentar sus alegatos hoy.
Las acciones de Altria bajaron hasta 85 centavos a $46.23 y se cotizaban en $46.31 en las operaciones combinadas del Mercado de Valores de Nueva York. Las acciones de Reynolds American Inc., otro de los acusados en el pleito, bajaron $1.58 a $68.31.
Los fabricantes de cigarrillos dicen que no tramaron engañar a los fumadores y que su comportamiento fue legal. Mantienen que como resultado de un acuerdo extrajudicial de 1998 con 46 estados, la industria ha reformado sus métodos de mercadeo y que ha tomado medidas para evitar que los niños fumen.
Las compañías mantienen asimismo que la ley federal contra la extorsión en que el Gobierno funda su demanda no lo autoriza a incautarse del producto de ventas pasadas de cigarrillos, argumento que un tribunal federal de segunda instancia sopesará en noviembre en tanto se ventila el juicio.
Además de Altria y de Philip Morris, el mayor fabricante de cigarrillos del mundo, los acusados de la causa son R.J. Reynolds Tobacco Co.; Brown & Williamson Tobacco Corp.; British American Tobacco (Investments) Ltd., filial de British American Tobacco Plc; Lorillard Tobacco Co., filial de Loews Corp., y Ligget Group Inc., filial de Vector Group Ltd.
El Gobierno demandó también a dos asociaciones tabacaleras que se han disuelto.
En julio, R.J. Reynolds Tobacco Holdings Inc. le compró Brown & Williamson a British American Tobacco.
La empresa combinada, filial de Reynolds American, es el segundo fabricante de cigarrillos de Estados Unidos.
En 1953, los jefes de cinco de los principales fabricantes de tabaco se reunieron en el Hotel Plaza de Nueva York para desarrollar un plan a fin de conducir en conjunto una campaña de relaciones públicas a largo plazo para contrarrestar la creciente evidencia que vinculaba fumar con una gran cantidad de enfermedades serias.