La poca transparencia en materia económica del primer ministro Shinzo Abe afecta a la confianza de los inversores y contribuye a unas previsiones pesimistas para la próxima semana en la bolsa de Tokio.
El indicador Nikkei del primer mercado asiático cerró el viernes pasado con un alza semanal del 0,63% y se situó en los 17.421,93 puntos, en cinco días marcados por la llegada el jueves a su mayor nivel en seis años.
La subida fue atribuida, en parte, al encarecimiento del dólar frente al yen que aumenta los beneficios repatriados de los exportadores japoneses.
El debilitamiento de la divisa nipona ha sido señalado como la causa de posibles revisiones al alza en los resultados de las grandes multinacionales en los próximos días.
El efecto en el mercado bursátil de Tokio será positivo y servirá para neutralizar factores negativos, entre ellos el creciente desconcierto por la vaguedad de las ideas económicas de un primer ministro que cumple este mes cuatro meses al frente del Gobierno.
Al inaugurar las sesiones del Parlamento, la semana pasada, Abe reiteró en su discurso un ideario nacionalista que incluye la revisión de la Constitución pacifista y programas educativos para inculcar patriotismo en los niños. Mientras los analistas destacaron la falta de concreción respecto a medidas para reactivar el consumo o para revisar las donaciones.