El Senado estadounidense aprobó ayer una ley de emergencia para impedir la primera mora de pagos del Gobierno en la historia, y de inmediato la envió al presidente Barack Obama para que la promulgara cuando solo quedaban unas horas para hacerlo.
La sesión se resolvió por 74 votos a favor y 26 en contra. Obama firmó la iniciativa una hora después.

La votación puso fin a una batalla extraordinariamente difícil en Washington en la que se enfrentaron las fuerzas republicanas del movimiento conservador Tea Party en la Cámara de Representantes contra Obama y los demócratas que controlan el Senado.
La solución negociada aumenta de manera esencial la capacidad de endeudamiento del Gobierno, y va acompañada con la promesa de aplicar recortes presupuestarios por más de 2 mil millones de dólares en la próxima década.
De acuerdo con la normativa, se incrementará en 400,000 millones de dólares el límite de endeudamiento gubernamental, que en la actualidad llega a 140 mil millones de dólares, y se garantizan 500,000 millones de dólares adicionales para antes de fin de año.
Estos 900,000 millones de dólares deben ser compensados con reducciones a los presupuestos a agencias gubernamentales en los próximos 10 años.
“La iniciativa constituye un primer paso importante para garantizar que como nación vivamos con lo que tenemos”, dijo Obama después de la sesión
“Sin embargo, esto es apenas el primer paso. Este acuerdo negociado necesita que ambos partidos trabajen juntos en un plan más amplio para reducir el déficit”, señaló.
Parte de la iniciativa se negoció bajo las condiciones que fijó el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, entre ellas la exigencia de que cualquier aumento al límite de endeudamiento fuera compensado con recortes al gasto.
La legislación también satisface las exigencias de Obama, entre ellas aumentos al techo de endeudamiento para mantener la financiación del Gobierno hasta 2013 y reducciones en el aumento del presupuesto del Pentágono.
“Tuvimos que conformarnos con menos de lo que queríamos, pero lo que logramos de ninguna manera es insignificante”, dijo el líder Republicano en el Senado, Mitch McConnell.
“Sin embargo, creo que mis correligionarios eran del punto de vista de que trataríamos de conseguir la mayor reducción de gastos posible de un gobierno al que no controlábamos. Y eso es lo que hemos hecho con este acuerdo bipartidista”, agregó McConnell.
La agencia de calificación de riesgo Fitch indicó pocos minutos después de la votación que el pacto sobre la deuda es conforme a la calificación AAA -excelente- para el riesgo de Estados Unidos.
Como el arreglo no incluye impuestos a los más ricos y sí posibles recortes a programas sociales ha decepcionado profundamente al ala más progresista del Partido Demócrata y a votantes independientes que respaldaron a Obama cuando en 2008 ganó la Presidencia con las consignas de “Cambio” y “Sí podemos”.
En el otro extremo los legisladores allegados al Tea Party, que habían jurado literalmente que no votarían por un aumento de la deuda, se sienten decepcionados con los dirigentes republicanos que apoyaron tal incremento sin asegurarse recortes drásticos en el gasto del Gobierno.