El presidente estadounidense George W. Bush dijo que el Congreso de Estados Unidos debe controlar el presupuesto público para ayudar a solventar una eventual guerra contra Irak y para aplicar el plan económico de 674,000 millones de dólares que acaba de lanzar su administración.
Bush utilizó su programa radial semanal para subrayar sus acciones en la política interior, particularmente en el área económica, luego de conocerse varios sondeos públicos en los que se fustiga la habilidad del mandatario para sacar de la recesión a la economía estadounidense.
"Aunque tenemos importantes prioridades, debemos también practicar la disciplina presupuestaria en Washington", dijo Bush. De acuerdo a estimaciones de la Casa Blanca, el déficit del presupuesto federal alcanzará los 200,000 millones de dólares este año y 300,000 millones el año próximo, lo que contrasta con el superávit que se mantuvo entre 1997 y 2001, año en que Bush asumió la presidencia.
La recesión que Bush dice haber heredado, el impacto de la guerra al terrorismo tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 y el costo de la movilización militar para una eventual guerra contra Irak, provocaron el aumento de los gastos del Gobierno.
Bush advirtió que según el presupuesto que presentará en febero, "los gastos federales aumentarán 4%, cerca del mismo incremento del ingreso familiar". El presidente insisitió en que "el Gobierno no debe crecer más rápido que los (cheques de pago de los) trabajadores. El Gobierno debe seguir el ejemplo de las familias estadounidenses estableciendo sus prioridades y siguiéndolas".
Bush dijo que la guerra contra el terrorismo "es una prioridad" pero que en 2003 Estados Unidos debe trabajar para fortalecer su economía. Se mostró partidario de mejorar el acceso a "sistemas de salud de alta calidad" para los ancianos, "impulsar la compasión en casa y afuera y defender nuestra nación contra las amenazas de la nueva era".
El presidente se apresta a pronunciar el próximo martes 28 su discurso anual sobre la marcha de la Unión en el cual, dijo, urgirá al Congreso a que apruebe su plan de estímulo a la economía, criticado por la oposición demócrata y visto con dudas por algunos republicanos. Bush pretende recortar impuestos y eliminar los gravámenes sobre los rendimientos de las acciones, así como beneficiar a las pequeñas empresas que invierten en nueva tecnología.
Mientras el presidente afirma que estas medidas ayudarán a crear nuevos empleos, la mayor parte de los demócratas piensa que sólo beneficiará a los más ricos. El desempleo en Estados Unidos afecta al 6% de la población activa, según los guarismos de diciembre, lo que preocupa a la administración Bush.