Alemania, Holanda, Suiza y Finlandia han establecido, tras una serie de estudios y pruebas prácticas, normas sencillas de mantenimiento, conducción y utilización del vehículo que se denominan Eco driving. La revista de la Dirección General de Tráfico se ha hecho eco de estas medidas:
1.- Circular a 2.000 - 2.500 revoluciones por minuto en coches de gasolina o 1,500 - 2,500 si es un diesel.
Los coches modernos, dotados de inyección y gestión electrónica circulan con comodidad a estos regímenes bajos y la mecánica no sufre.
2.- Anticipación: evita los acelerones y los frenazos o, por ejemplo, levantar el pie del acelerador al percibir que un semáforo cambia a rojo dejando que el coche llegue con su propia inercia, jugando con el freno y el cambio de marchas para detenerlo adecuadamente.
3.- Distancia de seguridad: mantener una adecuada distancia de seguridad permite circular a una velocidad regular.
4.- Bajar pendientes: levantar el pie del acelerador y aprovechar la inercia del coche, utilizando el cambio y el pedal del freno para efectuar pequeñas correcciones y ajustar la velocidad. Nunca dejar el cambio de marchas en punto muerto. No sólo es peligroso sino que el coche consume más.
5.- Subir pendientes: en la marcha más larga posible, pisando el pedal del acelerador lo justo para mantener la velocidad. Los cambios de marcha hay que realizarlos a un régimen de revoluciones más alto que en llano.
6.- En curvas: en lugar de frenar, anticiparnos a la curva y dejar que el vehículo vaya perdiendo velocidad, corrigiendo con el cambio y el pedal de freno, de forma que al llegar a la curva estemos a la velocidad adecuada.
7.- En tráfico intenso: rodar en la marcha más larga posible evitando los acelerones y frenazos.
8.- En las incorporaciones y adelantamientos: la seguridad prima sobre el consumo. Si es necesario, olvidarse del ahorro y aprovechar en nuestro beneficio la potencia del vehículo.
El objetivo de la Unión Europea es implantar estas medidas en la enseñanza para obtener el permiso de conducir y sensibilizar a los conductores. El plazo marcado para implementar estos hábitos de conducción económica es de diez años.
En caso de colisión frontal, el peso del equipaje en el maletero puede proyectar a sus ocupantes.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), ha desvelado en un informe la insuficiencia de las normas de seguridad actuales respecto a los asientos traseros de los vehículos.
El órgano de representación de los consumidores ante las instancias de normalización y estandarización, demuestran que los bultos transportados en el maletero suponen un riesgo para los ocupantes de las plazas traseras, ya que, en caso de colisión frontal, su impacto puede proyectar el asiento hacia delante, incluso si se transporta un peso menor del legalmente establecido.
La OCU considera que las condiciones establecidas en las pruebas de homologación en este apartado no son realistas y propone una modificación que tenga en cuenta las condiciones habituales de uso en cuanto a bultos, peso y ocupantes del vehículo.
El usuario puede, no obstante, tomar unas sencillas precauciones:
Aunque no haya pasajeros en el asiento trasero, abrochar los cinturones de seguridad, cuyos anclajes pueden ayudar a que el respaldo resista el empuje de los bultos.
Intentar que ninguna persona ocupe la plaza central del asiento trasero cuando se lleven bultos pesados en el maletero.
Colocar los más pesados debajo y, siempre que sea posible, amarrarlos a los puntos de sujeción previstos para ello en todos los vehículos.