Economía

Conserve sus alimentos,no bote su dinero


Cuando se realizan compras en un supermercado se adquieren productos alimenticios, pero en ocasiones, después de quince días, varios de estos alimentos se tienen que desechar por su descomposición.
No siempre guardamos los alimentos del modo más apropiado. Hacerlo correctamente alarga su vida útil, impide que los microorganismos se multipliquen y evita que pierdan sus propiedades nutritivas y se deteriore su aspecto.
Por ejemplo, sabía que las anchoas en aceite son semiconservas y deben guardarse en el frigorífico, o que no es conveniente envolver el queso en "film" transparente porque favorece su sudoración y, por consiguiente, el crecimiento de mohos.
Datos como estos le ayudarán a preservar sus alimentos. No bote su dinero y preste atención a las siguientes recomendaciones.
Algunas zonas de la despensa son más cálidas que otras y esto influye en el tiempo de conservación y la apariencia de algunos productos.
Así pues, el orden y la disposición de los alimentos no será casual: los artículos de primera necesidad y de uso más frecuente, se colocarán más cerca y a la vista, preferiblemente ordenados por grupos.
Envases cerrados de leche esterilizada: se conservan perfectamente en la despensa, evitando la luz, al igual que la leche en polvo y condensada.
Aceites: se han de guardar en un lugar oscuro, en su propio recipiente o en otro que cierre bien para evitar que se oxide la grasa y se enrancie.
Pan: se conserva bien uno o dos días en una panera o en una bolsa de tela. Se puede meter en la nevera dentro de una bolsa de plástico; no se enmohece, pero se endurece más deprisa.
Se guardan a temperatura ambiente en sitios frescos y completamente secos. Una vez abierto su envase, estos alimentos se conservan mejor en recipientes herméticos.
Papas y otros tubérculos (yuca, ñame): se deben guardar en un lugar bien ventilado y oscuro. Pueden conservarse más tiempo si se cubren de arena o de tierra.
Siempre que el envase esté cerrado, se conservan perfectamente en la despensa, sin necesidad de ocupar un espacio en la nevera: yogures esterilizados que no necesitan frío; encurtidos (cebolletas, pepinillos); conservas de pescado, de carne o de vegetales; salsas comerciales; tarros de mermelada; algunas verduras y huevos.
Los alimentos perecederos se han de guardar a menos de 10ºC, es decir, en una despensa refrigerada o en el congelador.
Carne: su periodo máximo de conservación depende de la forma del corte de la pieza. En las piezas enteras la superficie en contacto con el aire es menor que en filetes o carne picada y la conservación es más fácil. Fresca, se conserva en la parte más fría del refrigerador, entre 3 y 5 días; limpia y seca, en recipientes provistos de una rejilla para aislarla del jugo que se desprende, o cubierta con un plástico adhesivo o papel de aluminio sin apretar.
Fiambres y embutidos cocidos o cortados en rebanadas: se guardan en recipientes cerrados en la nevera. Los embutidos enteros como el chorizo o la salchicha y el jamón (entero o cortado) se pueden mantener a temperatura ambiente.
Marisco: son los alimentos más perecederos que existen. Si el pescado se va a consumir en dos días (un día para el marisco), se coloca, perfectamente limpio, en el congelador, aislado del resto de alimentos para evitar que les trasmita su olor.
Huevos: no necesitan unas condiciones especiales de conservación, aunque el frío aumenta su vida útil. En el verano las altas temperaturas favorecen el crecimiento de microorganismos, entre ellos, las salmonellas, por lo que se aconseja conservarlos en la nevera. El resto del año pueden mantenerse en la despensa, siempre y cuando esté alejada de fuentes de calor y comprobando que no haya ningún huevo sucio, con restos de heces, plumas o roturas, que pueden ser foco de contaminación. En cualquier caso, se han de guardar con la punta hacia abajo.
Leche: una vez abierta, se debe consumir en 2 ó 3 días y se ha de conservar en su propio recipiente o en una jarra bien tapada. La leche pasterizada, conocida como leche fresca del día, los yogures y la mayoría de derivados lácteos, deben estar refrigerados permanentemente.
Quesos: se han de envolver en papel a prueba de grasa o guardar en un recipiente de plástico no hermético, para evitar que se reseque demasiado o se deteriore por enmohecimiento. El papel de plástico transparente para envolver alimentos hace que el queso sude y se favorece el crecimiento de mohos. Es conveniente guardar separados los distintos quesos para que no se produzca contaminación cruzada de ambos por mohos y olores. Los más delicados son los frescos: deben comprarse lo más cerca posible de la fecha de elaboración, requieren siempre refrigeración y deben consumirse en 4 ó 5 días.
Verduras, hortalizas y frutas frescas: se deben colocar en lugares frescos y secos, protegidas de la luz, o en la parte menos fría de la refrigeradora. Es recomendable guardarlas en envases o bolsas de plástico agujereadas o envueltas ligeramente en periódicos.


fecha edicion
old id
135527
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América