El ministro chileno de Hacienda, Felipe Larraín, consideró ayer inevitable una desaceleración de la economía local, por efecto de la actual coyuntura internacional, que provoca perturbaciones en los mercados.
Aunque la economía chilena está creciendo, "no es inexpugnable", y "por supuesto que va a haber una desaceleración" en el futuro, dijo Larraín al participar en un seminario organizado por el grupo Security.
El responsable de las finanzas públicas chilenas reafirmó en todo caso que el Producto Interior Bruto (PIB) chileno va a crecer "en torno a un 6%" este año.
Las expectativas se mantienen altas "gracias al consumo y la Construcción", subrayó el ministro.
Expertos consultados por el Banco Central y el Departamento de Estudios del Banco BBVA reafirmaron esta semana una proyección de crecimiento del 6.5% para Chile este año, junto con una revisión a la baja de la previsión inflacionaria, hasta una tasa del 3.6%, según los expertos.
En el primer semestre, según datos del Banco Central, la actividad económica se expandió un 9.8% respecto de igual período del año pasado; el emisor dará a conocer el próximo día 18 la evolución del PIB correspondiente al segundo trimestre de este año.
Larraín también se refirió a las demandas estudiantiles de una mejor educación pública gratuita, considerando innecesario un aumento de los impuestos para financiar programas como una reforma educacional. "He dicho claramente que no requerimos un aumento de impuestos para financiar la reforma. Hay gente que pide aumento de impuestos porque algunos no creyeron que este Gobierno iba a ser capaz de hacer crecer la economía", manifestó el funcionario.