El Gobierno de Argentina anunció hoy que ha quedado superado el conflicto sindical que desde julio pasado afecta a la filial de la alimentaria estadounidense Kraft en este país suramericano.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, dijo que "se ha logrado un buen acuerdo" con "el compromiso de todas las partes" para poner fin a las protestas que llevan a cabo los trabajadores para exigir la reincorporación de compañeros despedidos.
"Hemos logrado que la empresa se comprometiera a no modificar las condiciones de trabajo ni generar nuevos despidos y por parte de los trabajadores el compromiso de no realizar nuevos cortes" de calles, explicó a la agencia oficial de noticias Telam.
Tomada reconoció, sin embargo, que el acuerdo no fue firmado por dos de los diez delegados sindicales de los trabajadores en conflicto.
Con este acuerdo se aceptó la oferta de la empresa de reincorporar a 70 de los trabajadores despedidos, con lo que quedan 20 sin empleo por el conflicto que estalló en julio por peticiones de aumentos salariales y de medidas de higiene ante la pandemia de la gripe A.
Kraft, que en Argentina emplea a 2.700 trabajadores, había despedido a unos 160 empleados de una de sus plantas, la situada en la localidad bonaerense de General Pacheco.
Entre los despedidos había varios delegados sindicales que la compañía reincorporó por orden de la justicia laboral mientras se sucedían las negociaciones en medio de protestas callejeras y cortes del tránsito a las puertas de la planta de General Pacheco, a 35 kilómetros de Buenos Aires, y en la capital argentina.
El conflicto en la filial de la multinacional estadounidense fue considerado un "caso testigo" de disputas internas en el sindicato de trabajadores del sector alimentario y del malestar por la caída del poder adquisitivo del salario a causa de la inflación.
A fines de septiembre pasado, en cumplimiento de una orden judicial, la policía desalojó por la fuerza a decenas de trabajadores que mantenían ocupada la planta de Kraft desde comienzos de agosto.
El desalojo desató unos disturbios en los que hubo unos 60 detenidos y once heridos entre trabajadores y policías.