No ignorar los intereses en juego que tienen los países latinoamericanos proveedores de banano no preferencial a la Unión Europea, entre los que se encuentran Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, además de Ecuador y México, propuso la ministra de Comercio Exterior, Marta Lucía Ramírez de Rincón, a quienes han querido mostrar la contienda en torno del futuro bananero de la Unión Europea como una simple competencia entre dos multinacionales: Dole Food Corporation y Chiquita Brands International.
La ministra colombiana calificó esta posición como una visión simplista del problema y advirtió que "hay total unanimidad entre los siete primeros países antes citados en el sentido de que el régimen más conveniente en la actual coyuntura es un régimen de contingencias arancelarios con método histórico de asignación de licencias, con miras a fortalecer el poder negociador de nuestros productores y exportadores frente a los importadores europeos, estén éstos o no en manos de las multinacionales".
La Ministra explicó que México, por ser un exportador incipiente, viene abogando por un libre mercado inmediato, mientras que Ecuador desea aumentar su participación en el mercado de la UE, a la par con la que tiene en el mercado mundial, es decir del orden del 35 por ciento o más, lo cual espera lograr más fácilmente con un método de asignación basado en el principio de "Primer llegado, Primer servido", aunque dicho método acarree una baja del orden del 17 por ciento en la UE y, una mayor caída aún en los mercados de lo que suele llamarse el "Este " (Rusia, Hungría, Polonia, Turquía, entre otros).
En un alto grado, los intereses del Ecuador tienden a coincidir con los de la Unión Europea, mientras aquéllos de los siete países latinoamericanos de los cuales forma parte Colombia, favorecen al pequeño productor y comercializador criollo, explicó la funcionaria. Ecuador estima que la predecible baja en el precio del banano no lo afectaría en vista de sus costos laborales excesivamente bajos y de sus precios, igualmente módicos al productor bananero (cerca de la mitad de los que rigen en Colombia).
Sin embargo, en opinión del gobierno de Colombia, la política de los países latinoamericanos no preferenciales proveedores de la Unión Europea no puede proyectarse con base en precios bajos para el banano e ingresos bajos para el productor bananero, advirtió la Ministra.
Ramírez de Rincón afirmó que, al reducir el actual debate en torno al futuro régimen bananero a una lucha de titanes norteamericanos o mundiales, es una burla de la realidad de nuestros países y de lo que está en juego para nuestros productores, es decir la población objetivo prioritaria de Colombia y de sus socios latinoamericanos: "El que una de las multinacionales coincidan con nosotros, en la mayoría de los aspectos del futuro régimen, y la otra gran multinacional tienda a apoyar la tesis ecuatoriana es algo aleatorio. Se trata de una coincidencia o convergencia de intereses pero no, en forma alguna, de la motivación de nuestros países ni de la Unión Europea", concluyó la Ministra.