Cuando hablamos de oro recordamos la época en que todos buscaban llegar a California, Estados Unidos, donde la mayoría de las personas ambicionaba riquezas y poder, muchos murieron en el intento de ser ricos al explorar y explotar sus minas.
Esa ambición por el precioso metal aún se mantiene, y en el siglo XX el boom que se percibió fue en la década del 70, donde el precio del metal en enero de 1979 en el mercado era de 232 dólares la onza y en diciembre del mismo año el oro se encontraba en 533 dólares la onza.
En tanto en 1980 el precio más alto que logró el oro fue de 681 dólares siendo éste el mejor año para montar empresas y a fomentar la exploración y explotación del metal precioso.
El auge de este producto se mantuvo alto hasta 1996, ya que en enero de ese año el precio del producto se estableció en 405 dólares.
Desde años atrás en Panamá se estaba buscando la manera de explotar las áreas ricas en oro, plata y cobre, y no fue hasta 1993 que empresas canadienses como: proyectos Minas Santa Rosa, Minera Cerro Quema y Panacobre inician sus proyectos de exploración y explotación de estos metales.
Para estos grupos la época era propicia para invertir ya que en el precio del oro ese entonces se mantenía cerca de los 400 dólares lo que provoca que un grupo de empresas canadienses se decidieran a invertir en Panamá.
Para 1997 y 1998, las cosas se tornaron difíciles para las empresas que habían incursionado en los diversos proyectos mineros, debido a que el precio del oro había bajado drásticamente en el mercado internacional, llegando a unos 256 dólares la onza.
El costo de extracción de una onza de oro en 1998 se estimaba en 250 dólares y en el mercado internacional el precio llegaba a US$. 280, lo que a juicio de los expertos en el tema la diferencia de 30 dólares entre el costo de producción y el precio del mercado es insuficiente y antieconómico para los inversionistas, lo que provocó pérdidas y despidos de empleados.
De acuerdo con la Cámara Minera la industria minera en 1998 registró dentro de la economía panameña un mediano crecimiento el cual se calculó entre un 4.4 y 6.5%, registrando además una inversión por encima de los 129 millones de dólares en los últimos cinco años y medio.
Hoy en día, la industria minera en Panamá se ha visto seriamente afectada ya que el precio del producto se estima en 275 a 250 dólares la onza de oro en los últimos tres años lo que hace nula la industria.
Con esta estocada del precio internacional la única empresa que se mantenía funcionando Minas Santa Rosa, enfrenta actualmente una demanda por parte de la empresa subcontratista Brown and Root, que se encargaba de la extracción y acarreo del minado, la empresa minera le adeudaba una cantidad considerable de dinero, la cual ha generado una medida de secuestro que ha impedido que las operaciones de la mina continúen.
De igual manera los trabajadores también mantienen un secuestro de bienes en contra de la empresa ya que ésta le adeuda salarios caídos.
Sobre este particular el presidente de la Cámara Minera de Panamá, Gustavo Pinilla indicó que se han enviado cartas a ambas empresas, para que se le busque la mejor solución al conflicto, pero independientemente de la situación existente lo más importante es resolver la situación de los 60 trabajadores y ejecutar el plan de cierre de las actividades mineras, el cual consiste en la rehabilitación ambiental de los terrenos donde se efectuó la operación.
La situación que se vive hoy en día con Minas Santa Rosa y Brown and Root no debe afectar al sector minero de ninguna forma y por ello es necesario que se cumplan con las normas establecidas de antemano y si hay que efectuar reclamaciones en el ámbito nacional e internacional, se agotarán hasta los últimos recursos para que se le cumpla a los trabajadores de Minas Santa Rosa.
El presidente de CAMIPA, expresó que se hace necesaria la reforma de la ley de los recursos minerales debido a que existen algunas lagunas, porque en el caso de que se genere el secuestro de una operación minera en pleno proceso, hay que tomar en cuenta que la empresa que efectúe la acción legal debe tener conocimiento de la operación que allí se realiza, porque de no ser así ocasionaría graves trastornos ecológicos.
Pinilla expresó que en las reuniones sostenidas con el ministro de Comercio e Industrias Joaquín Jácome, se ha establecido que el código de recursos mineros tiene que ser reforzado por el bien de la industria minera y de las inversiones.
Con la estrepitosa caída del precio del oro queda claro que los proyectos mineros ya no son económicos y de acuerdo con los expertos la bonanza que existía hace algunos años atrás ya no volverá y se ha calculado que el precio de la onza de oro se mantendrá en 250 dólares.