César Alierta no quiso esperar ni 10 días para afrontar los cambios más urgentes en Telefónica con el nombramiento de Fernando Abril-Martorell como consejero delegado y el de Luis Lada como máximo responsable de Móviles. Estos han sido los primeros pero no los únicos cambios que se van a introducir en la operadora.
Para empezar, el consejo de administración de Telefónica va a sufrir una fuerte reestructuración con la salida de varios consejeros que, aunque adscritos al grupo de los denominados independientes, estaban estrechamente relacionados con el anterior presidente Juan Villalonga.
Así, a las bajas de Luis Martín de Bustamante y del propio Villalonga, le pueden seguir casi con toda probabilidad las de Martín Velasco, Bert C. Roberts y José María Mas. Algunos de estos cambios podrían anunciarse en la reunión ordinaria del consejo que tendrá lugar el día 30.
Martín Velasco debe su puesto en el consejo a su amistad con Villalonga, de quien fue compañero en la consultora McKinsey, y a quien asesoró desde un principio en sus aventuras internacionales (Unisource, BT, MCI, etcétera).
Esa labor fue ampliamente recompensada con motivo de la salida a Bolsa de Terra que le reportó unas plusvalías de más de 10.000 millones de pesetas, gracias a su participación en Infosearch, la sociedad instrumental que poseía el portal Olé vendido a la filial de Telefónica.
Desde que se destapara aquel enriquecimiento súbito, Martín Velasco ha pasado voluntariamente a un segundo plano y de hecho, ni siquiera asistió al consejo extraordinario del pasado día 10 en el que Alierta adoptó los primeros cambios.
En cuanto a Bert C. Roberts, presidente de MCI WorldCom, su presencia en el consejo es simplemente una herencia de las veleidades internacionales de Villalonga, que cerró un acuerdo con la multinacional norteamericana del que sólo se ha cumplido precisamente el intercambio de consejeros. Roberts ha estado también ausente en la mayoría de las reuniones del consejo.
Más difícil se antoja la salida de José María Mas que une a su condición de consejero la de secretario del máximo órgano de gobierno. Conocedor de todos los recovecos de la compañía en la era Villalonga, ha sido también ampliamente recompensado por sus labores y forma parte, junto al ex presidente y a Bustamante del triunvirato de las stock options, es decir, de los directivos de Telefónica que más han ganado gracias a este plan de incentivos. Sólo del plan Rise, vencido en febrero pasado, Mas cobró 1.842 millones de pesetas brutos (961 millones tras el pago a Hacienda).
A estos tres miembros del consejo, puede sumarse Alberto Cortina, íntimo amigo de Villalonga, y que se ha significado por su apoyo personal al ex presidente de la operadora, a quien acompañó en la operación de compra de opciones, de enero de 1998, investigada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Con la introducción de estos cambios se pretende recomponer el clima de cohesión en el consejo de Telefónica, ya de por sí erosionado por la presidencia personalista de Juan Villalonga y que se vió definitivamente roto con motivo del proyecto de fusión con la operadora holandesa KPN, el pasado mes de mayo.
La situación no debe repetirse puesto que una de las asignaturas pendientes a corto plazo de Telefónica será buscarse un buen socio internacional.
Pero los cambios no sólo afectarán al consejo sino a los equipos gestores de las principales filiales.
Alierta ha decidido poner su confianza desde el principio en Abril-Martorell y, aunque las decisiones dependen en último término de su aprobación personal, será el nuevo consejero delegado el que se encargue de reorganizar el revuelto organigrama del grupo.
Los cambios que se avecinan afectarán a todas las filiales. Los más urgentes se deberán tomar en Telefónica Media, donde se espera que se ascienda a Juan José Nieto, actual consejero delegado, a la presidencia de la filial que ahora está vacante tras la salida de Manuel García-Durán.
También puede rescatarse para la filial de Media al venezolano José Antonio Ríos, desterrado por Villalonga a la presidencia de Atento -el negocio de los centros de atención telefónica o call center- para dejar un hueco a su amigo García-Durán en la cúpula de la filial de medios de comunicación.
Por su parte, Luis Lada, el nuevo responsable del holding mundial de móviles ya está buscando un sustituto para dirigir Telefónica Móviles de España, puesto que quiere concentrarse en la operación de salida a Bolsa prevista para el próximo mes de noviembre.
En el primer consejo de administración de Telefónica Móviles SA, además de la propia recomposición del mismo, se abordará el cambio del denominado comité ejecutivo, por el que pasan las principales decisiones de la filial.
La reestructuración de Telefónica emprendida por Alierta afectará, y decisivamente, a la alianza que mantiene la operadora con el BBVA, y cuyo nivel de representación quedó seriamente dañado cuando Juan Villalonga fue frenado en su intención de convertirse en vicepresidente de la entidad bancaria, tal y como se había acordado en la alianza firmada en febrero.
La salida de Villalonga facilitará un nuevo entendimiento mutuo entre los máximos responsables de la operadora y su principal accionista. El primer fruto de esa renovada relación puede ser la designación de un representante, con nombre y apellidos, para que ocupar un puesto en el consejo del banco en representación de la operadora.
Ese sillón estaba reservado en principio a Villalonga pero, tras el enfriamiento de relaciones con el BBVA, se designó a Telefónica de España SA como representante institucional.
Uno de los candidatos que se barajan para ocupar ese puesto es Luis Lada, que ha trabajado codo con codo con los responsbales del banco y ha conseguido sacar adelante uno de los pocos proyectos que se han materializado: Movilpago, la sociedad conjunta que explotará a partir de otoño los medios de pago de Telefónica, y uno de los proyectos principales de la alianza.
Otro órgano en el que los cambios serán inmediatos será el denominado comité de seguimiento de la alianza, integrado al 50% por representantes del banco y de Telefónica.
La operadora ha dejado vacante el puesto dejado por Luis Martín de Bustamante, que ocupará Lada casi con toda seguridad. Además la renovación afectará también a alguno de los tres miembros restantes de la operadora: José María Mas, Rafael Hernández y Abel Linares.
Pero el BBVA y Telefónica no sólo deben decidir su nivel de representación sino el alcance de su cruce accionarial. Aunque oficialmente el BBVA tenga el 9,1% de Telefónica, las OPA latinoamericanas y la compra de Endemol han diluido esa participación.