La política oficial de congelación de precios y tarifas de artículos y servicios de consumo masivo en vigor en Venezuela desde inicios de año, no arroja resultados, como lo demuestra el repunte inflacionario de abril.
Así lo destaca hoy un estudio del Banco Central Venezolano (emisor) publicado en la página de la Internet de ese organismo autónomo, un día después de reseñar que en abril la inflación saltó al 1.7 por ciento, con lo que el acumulado en el año llegó a 11.2 por ciento, el nivel más elevado desde igual período de 2000.
Ese índice mensual supera al 0.8 por ciento registrado el pasado marzo, pero es inferior al 2.1 por ciento de abril del año pasado. El control oficial de precios y tarifas complementó el férreo control de cambio fijo instaurado en la compraventa de divisas en febrero pasado, para evitar el "desangre de la economía, porque el golpismo (la oposición) intentó quebrar al país llevándose los dólares al exterior", según argumenta el presidente, Hugo Chávez.
En Venezuela "tenemos una economía controlada y la economía controlada no funciona bien", alertó a su vez el presidente del Banco Central, Diego Luis Castellanos. El informe del emisor agregó que, mientras se incrementaron los precios que debían permanecer "congelados", los productos no sometidos al control de precios "experimentaron una desaceleración por segundo mes consecutivo".