Marco Gandásegui, miembro de la directiva del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA), dijo que para evaluar la condición del Canal Panamá rumbo a su reversión hay que tomar en cuenta cinco aspectos:
La condición del material físico, que a pesar de tener 85 años se está recibiendo en buenas condiciones.
El aspecto administrativo, si se califica entre 0 y 100, bien podría recibir una excelente calificación de 95. Los panameños manejan el Canal de manera efectiva, desde los cargos de mayor hasta los de menor responsabilidad. El único sector que contaba con menor presencia de panameños era el de pilotos y práctico, hoy más de la mitad son panameños.
El factor mercado es excelente, con una marina mercante pujante y en crecimiento, los países productores están exportando toda clase de mercancías y el Canal de Panamá continúa siendo el punto estratégico de tránsito por las rutas marítimas.
El medio ambiente representa un aspecto importante, en tanto que la zona en que está ubicado el Canal es un patrimonio ecológico del país, sus condiciones, tomando en cuenta el uso que se la ha dado es regular.
El factor más preocupante: el elemento corrupción.
Según Gandásegui, los gobernantes van a tratar de corromper las estructuras administrativas, físicas y económicas del Canal de Panamá, y han dado los primeros pasos en esa dirección.
Durante más de 20 años dijeron que querían que el traspaso fuera imperceptible, sin embargo, la sed de enriquecerse está haciendo que este traspaso comience a darse en medio de conflictos y peleas anunciando un futuro no muy positivo, argumentó.
Expresó que el título constitucional referente a la administración del Canal manifiesta que éste debe manejarse de forma abierta y honesta partiendo de que la directiva de la Autoridad del Canal debe ser representativa de todos los sectores y a su juicio no es así porque está conformada por miembros que no responden a intereses comerciales, sino más bien a la de algunos sectores.
Consideró innecesario el pleito con los pilotos, "personalmente puedo pensar que están equivocados", dijo, "pero la reacción tan violenta, tan virulenta por parte de las autoridades gubernamentales demuestra que hay problemas por debajo de la mesa", recalcó.
Para Gandásegui, la Autoridad del Canal de Panamá con el apoyo de la Comisión del Canal está generando una serie de condiciones que no son favorables para la economía del país.
En tanto, Fernando Manfredo, el primer panameño en subadministrar el Canal, manifestó que la transición que se está dando tiene alguna similitud con la que se dio cuando el Tratado entró en vigencia. Como era de esperarse, dijo, se producen angustias y ansiedades entre los trabajadores y sus familias.
Cuando se negoció el Tratado se reconoció que esta situación se podría dar, teniendo como resultado pérdida de productividad o un éxodo de empleados. Por eso se incorporó una cláusula que señalaba que los empleados conservarían, en términos generales, las mismas condiciones de empleo que habían disfrutado con la Compañía del Canal de Panamá.
Los órganos Ejecutivo y Legislativo en Panamá advirtieron que algo similar debía hacerse cuando el Canal pasase de la Comisión del Canal de Panamá a la Autoridad del Canal de Panamá y por eso en la adición del título constitucional sobre el Canal de Panamá también se consignó que los empleados conservarían sus términos y condiciones de empleo.
"Recuerdo que desde 1977 en la Zona del Canal se estaban produciendo manifestaciones públicas contra los Tratados, reflejo de la situación eran frecuentes los accidentes de trabajo por falta de concentración y la actitud agresiva de muchos de los trabajadores hacia la administración canalera" y -continuó- "nos tomó cerca de dos años, vivir con esa situación", expresó Manfredo.
Señaló que algo parecido está ocurriendo en la actualidad, y en esta ocasión aumentado, porque en el 79 el Canal pasaba de una agencia estadounidense a otra agencia del mismo país.
Ahora es de una agencia estadounidense a una agencia panameña; y los trabajadores de empleados federales de los Estados Unidos pasarán a ser, a partir del medio día del 31 de diciembre de este año, empleados públicos panameños. Aun cuando tienen un régimen laboral especial, no sienten la misma garantía.
Manfredo dijo estar convencido que así como el cambio de agencia de 1979 no tuvo impacto adverso en los empleados, se mantuvieron las mismas normas éticas en la agencia y se respetaron los derechos de los empleados, igual ocurrirá después del 31 de diciembre de 1999.
Pero aclaró que su predicción está basada en que el próximo gobierno y los que le sigan reconozcan la importancia del Canal, la importancia de mantenerlo despolitizado y desburocratizado.