La canciller alemana Angela Merkel fue blanco de las críticas por permitir la profundización de la crisis del euro en tanto las autoridades de Italia y del Banco Central Europeo exigen medidas para estabilizar la economía de 17 países.
El primer ministro italiano, Mario Monti, y el presidente del BCE, Mario Draghi, presionaron a Alemania para que abandonara su oposición a la ayuda directa de la zona del euro a los bancos en problemas. Monti presionó aún más a Alemania al instar a crear un mapa de ruta de endeudamiento común.
Monti, que se calificó de devoto del rigor presupuestario alemán, dijo en Bruselas que la visión de Merkel de una economía estable “corre el riesgo de verse afectada por la falta de celeridad en crear los instrumentos necesarios para limitar el contagio”. Los mercados financieros reflejaron la tensión europea luego de la crisis.