Economía

Crece al 91% el uso de tarjetas de crédito entre los más pobres

El riesgo del estallido de una burbuja financiera parece evitable si se miran los promedios del uso del límite (57%), pero la historia es distinta si se segmenta el consumo por poder adquisitivo.


De los 800 millones de dólares que el 74% de los panameños económicamente activos deben al sistema en tarjetas de crédito, 140 están en manos de 250,000 con línea de crédito de menos de mil dólares, quienes, sin embargo, son los que abrumadoramente, 91.3% están al límite máximo.

Esto no constituye un problema sistémico, pero sí de educación y cultura del crédito, para hacer un uso racional y beneficioso para el consumidor individual del dinero plástico, destacó Luz María Salamina, gerente general de la Asociación Panameña de Crédito (APC), entidad del sector privado, no muy querida por los “mala pagas” porque divulga el historial de cada consumidor reportado, más de 1.1 millones de habitantes del país.

Tampoco es muy apreciada porque a veces refleja datos erróneos del individuo, por culpa de información mal suministrada por los proveedores del crédito, lo que acaba perjudicando la buena reputación del consumidor, aunque esto ya es castigado a través de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (ACODECO), de acuerdo con la ley de la APC.

El reporte de morosidad individual es privado, pero el saber que los que poseen una tarjeta con un límite inferior a mil dólares alcanzaron en junio pasado el 91.3% de uso es una señal de que algo está pasando, lo que puede estar relacionado con el alza del coste de la vida versus el estancamiento de los ingresos salariales.

Aunque puede haber excepciones, es fácil concluir que los que tienen un ingreso inferior a mil dólares mensuales de salario son la gran mayoría de los 250,000 panameños que poseen, al menos, una tarjeta de crédito, razonó Salamina.

“Un problema -manifestó un conocedor del sector que prefirió no ser identificado- es que hace unos dos a tres años atrás los bancos se volvieron locos y relajaron los controles, dando tarjetas a personas que no ganaban ni 300 dólares mensuales, quienes, sin embargo, no leen la letra chiquita del contrato y la usan como si fuera un aumento salarial, sin pensar que hay que pagar ese préstamo, y es el más caro”.

 

Según datos a julio pasado de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), los intereses en tarjetas de crédito, en promedio, alcanzan el 15 10/16%, aunque hay extremos como el Citibank, que cobra 26%.

“Es por eso que el consumidor tiene que educarse, buscar las mejores tasas en el mercado, no dejarse llevar por las promesas y atractivos que a veces no le van a servir, por ejemplo, quién con un salario mínimo puede acumular millas para viajar frecuentemente y la tarjeta le sale más cara por membresía”, razonó Salamina.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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