Hay una forma correcta de interrumpir el coito, dice Rick Fink, que dirige una escuela de mayordomos en la mansión de fin de semana del ex primer ministro británico Winston Churchill en las afueras de Oxford, Inglaterra.
"Un toque firme en la puerta, esperar a oír si hay ruidos y aguardar una orden", dijo Fink, de 73 años, a sus estudiantes, vestidos con el delantal verde tradicional. "Después uno debe dirigirse al caballero, no a la dama o a cualquier otra compañía, hasta recibir respuesta". La demanda de mayordomos está creciendo en Londres, en donde los oligarcas rusos y multimillonarios de fondos de cobertura están empleando servidumbre en un despliegue de estatus que no se veía desde la época Victoriana. En Chelsea, Mayfair y Knightsbridge los mayordomos sirven vino, desarrugaron los periódicos y hasta pilotean aviones. Bloomberg.