La economía de Estados Unidos creció a un ritmo más lento entre abril y junio, y la inflación se mantuvo moderada, informó ayer el Gobierno en su primer cálculo del producto interior bruto (PIB) para el trimestre.
En ese período el producto interior bruto (PIB) creció a una tasa anualizada del 2,4%, esto es dos décimas menos que lo esperado por la mayoría de los analistas.
El incremento de ese período fue muy inferior al 3,7% del primer trimestre que ha sido revisado al alza en un punto, ya que previamente el Departamento de Comercio había calculado la tasa anualizada de crecimiento del PIB entre enero y marzo en un 2,7%.
En el último trimestre de 2009 la economía creció a un ritmo anual del 5,6%.
La desaceleración en el segundo trimestre refleja, principalmente, el crecimiento del déficit en el comercio exterior y un flojo gasto de los consumidores.
El índice de precios de consumo, una medida de la inflación a la cual presta mucha atención la Reserva Federal, subió a un ritmo anual del 1,1% en el segundo trimestre, comparado con uno del 1,2% en el primero.
El informe tiene aspectos positivos: entre abril y junio la inversión de las empresas creció al ritmo más rápido desde 1997.
El ritmo de crecimiento más lento lleva a que los empleadores sean renuentes a contratar más trabajadores y que mantengan la rienda corta los precios para aumentar sus ventas.
La semana pasada el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dijo ante el Congreso que el banco central estadounidense está listo para aplicar más medidas de estímulo si la economía de EE.UU. "no sigue mejorando".