El Banco Mundial (BM) predijo ayer un crecimiento en China del 9.5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2010, la misma cifra que vaticinó el pasado mes de marzo y que supone un punto y medio más de lo previsto por el Gobierno chino.
El gigante asiático registrará “un crecimiento del 9.5% en el 2010 y del 8.5% en 2011”, explicaron representantes del Banco en una conferencia de prensa celebrada ayer en Pekín.
“La economía de China ha seguido creciendo fuertemente, pero ha experimentado una cierta desaceleración”, aseguró el BM en un informe, según el cual “el descenso en la inversión gubernamental, tras el estímulo masivo del año pasado ha sido en parte compensado por la fuerte inversión inmobiliaria”.
Los elevados precios de la propiedad han provocado la adopción de medidas específicas para limitar los créditos hipotecarios.
La enorme liquidez de capitales de China está causando burbujas especulativas, especialmente en el sector inmobiliario y bursátil.
Las medidas de contención de los préstamos se tomaron después de que el dato de marzo arrojara una subida del 11.7% interanual en el precio de la vivienda, frente al 10.7% de febrero.
Respecto a la base monetaria M2 (medidor de liquidez que cubre el dinero en circulación y todos los depósitos) avanzará un 17%, diez puntos menos que en 2009.
Pekín esta preocupado por la inflación, que en mayo superó por primera vez el 3%. El BM apuntó que la inflación será de un 3.7%, siete décimas por encima de la previsión del Gobierno chino.