Hace tan solo dos años el parque vehicular era de 612 mil autos; actualmente, esta cifra puede estar llegando a los 640 mil vehículos; números que resultan positivos para los distribuidores de autos, pero que, en ciertos aspectos, afectan todo el sistema y la infraestructura vial, más cuando nos encontramos en una etapa de reordenamiento.
De esta cantidad, se estima que casi 400 mil autos circulan diariamente, por lo que el tráfico vehicular no fluye adecuadamente.
Unido a esto hay que mencionar que en los últimos cinco años la tasa de motorización se ha duplicado.
Según Augusto Curiel, experto en seguridad y educación vial, el problema no solo es la cantidad de vehículos existentes y que transitan diariamente, sino la falta de planeamiento en cuanto a los trabajos de reparación de calles, nuevas intersecciones, etc. Estos trabajos han debido realizarse por etapas, atendiendo primero las necesidades de un sistema de transporte como el metrobús para luego pasar al metro, o viceversa.
Curiel explica que dentro del sistema vial hay un aspecto o concepto denominado velocidad comercial, que no es más que la velocidad promedio con que se debe desenvolver la flota de autos o vehículos en movimiento en una ciudad.
Este aspecto ha bajado drásticamente; los tranques producidos por las obras, que aunque en un futuro van a ser beneficiosas, pueden hacer que, en consecuencia, la velocidad comercial llegue en el peor de los casos a los 5 km/h.
Agravantes.
Ligado a lo que antes señalábamos, está el aspecto de que se está trabajando en muchos puntos al mismo tiempo y la misma configuración de la vialidad en Panamá dificulta muchísimo la elaboración de estrategias de logística para poder desviar las rutas.
Todo indica que será un trabajo arduo durante los próximos dos años hasta que se termine la Línea 1 del Metro y se terminen las obras viales principales, como los pasos a nivel, los distribuidores, la ampliación de la vía Ricardo J. Alfaro, entre otras.
Todas estas infraestructuras podrán agilizar el tráfico, sin embargo, de nada sirve esto si sigue creciendo la tasa de utilización de los vehículos particulares.
Importancia del metrobús y el metro.
El experto indica que estos dos sistemas son vitales; si ambos se logran integrar y consiguen prestar un buen servicio, muchísimas personas van a dejar sus vehículos en casa y preferirán usar el sistema de transporte público, ya que a toda la problemática existente en cuanto a infraestructura vial, hay que sumar el hecho de que tampoco existen estacionamientos suficientes en diversos lugares.
Medidas y recomendaciones.
Ciertamente el Estado es el que se encarga de ejecutar los trabajos, pero todos formamos parte del sistema vial, ya sea como peatones, conductores, etc., por lo que cada uno debe jugar un papel importante. Las personas deben llenarse de paciencia con respecto a los trabajos, pues al final, uno de los objetivos es mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad.
Por otro lado, y para que la situación no empeore explica Curiel, se recomienda no trabajar al mismo tiempo en muchos puntos. La Dirección de Tránsito debe tener más personal en las calles para agilizar el tráfico.
De igual manera, se debería contar con un servicio de grúas para que aquellas personas que se estacionan mal sean penalizadas llevándose sus autos.
Además, se debe erradicar la anarquía de la mayoría de los taxistas y conductores que propician los congestionamientos al conducir por los hombros. Se debe corregir con fiscales que sancionen o penalicen de manera drástica a estos conductores.
En cuanto al aspecto del flujo vehicular, una de las medidas que podría adoptarse, a mediano o largo plazo para que la situación no se agudice, es el sistema de "Pico y Placa".
Esta iniciativa ha sido exitosa en países como México o Colombia. "Dar un día de descanso al vehículo de no transitar por la ciudad ayudaría muchísimo a bajar los congestionamientos por la cantidad de autos circulando al mismo tiempo", resalta Curiel.
En conclusión, hay que cambiar los hábitos de movilización; tener paciencia en el manejo, no conducir desordenadamente y mantener presencia policial para agilizar y sancionar.