Con el reconocimiento de grado de inversión a Panamá por las calificadoras de riesgo: Fitch Ratings, Standard and Poors y Moody’s, el país cuenta con mayores oportunidades para hacerle frente a sus compromisos financieros.
Empero, aunque el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) tiene unas ambiciosas proyecciones y metas en torno a las finanzas públicas, la deuda pública sigue creciendo, según un informe de la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Economía y Finanzas.
El saldo al 30 de abril de 2010, asciende a $11,085.3 millones, de los cuales $10,139.9 millones corresponden a deuda externa y $945.4 millones a la deuda interna. Dicho saldo representa un aumento de $113.0 millones con respecto al saldo al 31 de diciembre de 2009.
Para el analista Ramón Barreiro de Goethals Consulting, que tres calificadoras de riesgo hayan otorgado grado de inversión a Panamá no da pie a asumir que es bueno para el país aumentar su deuda.
Barreiro advirtió que para crecer hay que capitalizar, y sólo hay una manera de hacerlo: ahorrar, invertir y comerciar. “El crédito implica usar los ahorros de otros para hacer una inversión; en definitiva, para crecer alguien siempre tiene que ahorrar”.
El economista señaló que para evitar que la deuda siga creciendo hay que mejorar la gestión pública, porque mientras no se mejoren las capacidades técnicas de los servidores públicos, el Estado seguirá malgastando los ahorros de los panameños.
“También resulta fundamental reconocer las propias limitaciones de gestión de nuestra administración pública y establecer prioridades para enfocar debidamente el gasto público que puede sostener el país”, agregó.
Deuda pública.La disminución en el saldo de la deuda pública externa por $10.2 millones durante este período obedeció a flujos netos negativos de $7.3 millones, producto de mayores amortizaciones que desembolsos y en una disminución por variación cambiaria de $2.9 millones debido principalmente a monedas como el yen japonés y el euro.
El informe del MEF también muestra que se ha incrementado la proporción de deuda interna pasando de 7% en diciembre de 2009 a 9% en abril de 2010, impulsado principalmente por la reactivación del programa de Notas del Tesoro.
Durante los primeros cuatros meses de este año, los desembolsos alcanzaron los $283.5 millones, destacando $201.3 millones en emisiones en el mercado interno de valores.
Del monto total de los desembolsos, $29.0 millones corresponden a financiamientos contratados con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y $13.4 millones corresponden al préstamo con el Japan International Cooperation Agency (JICA).
Otros $97.8 millones se desembolsaron a través de emisiones de Notas del Tesoro en la Bolsa de Valores de Panamá (el monto aprobado por decreto para la emisión en el período fiscal 2010 de Notas del Tesoro alcanza hasta los $600 millones) y $104.1 millones corresponden a emisiones de Letras del Tesoro.
El gerente general de CFP Consultants, Ricaurte Castrellón, dijo que el incremento en la deuda se ha dado en su mayor parte en la deuda interna, la cual ha sido de $123.2 millones, es decir un 15% de incremento al 30 de abril de 2010 con respecto al 31 de diciembre de 2009.
Castrellón destacó que la recaudación pública durante el primer trimestre del año ha sido más baja de lo previsto y que de haberse cumplido el presupuesto en su totalidad, la deuda podría haber reflejado un mayor incremento.
Referente a los grados de inversión otorgados a Panamá por tres calificadoras, Castrellón indicó que sin lugar a dudas, es una excelente referencia de la capacidad que tiene el Estado para hacer frente a su deuda, sin embargo, hay que recordar que las calificadoras también contemplan dentro de las variables evaluadas, la seguridad social, ambiente político, perspectivas de crecimiento económico y posición fiscal.
El financista resaltó que para poder crecer, es necesario endeudarse y así poder financiar los proyectos que brindarán las condiciones adecuadas para mejorar el desempeño de la economía, claro está, que hay que saber hacer uso del crédito y tener presente la capacidad futura del Estado para hacer frente a los futuros requerimientos de capital e intereses.
“También, el Estado debe saber administrar sus gastos o bien reducir o eliminar gastos ineficientes o innecesarios. Es lógico tener presente los niveles de recaudación al planificar futuros endeudamientos”, insistió.
Como un ejemplo, el especialista cita que si se hace una analogía con una persona que recibe una nueva tarjeta de crédito con un límite adicional y lo utiliza totalmente en gastos innecesarios o excesivos, en lugar de adquirir activos que generen efectivo, seguramente, esta persona no podrá hacer frente a sus deudas, si dicho crédito es superior a sus futuros ingresos; pues estaría empeñando a largo plazo una gran parte de estos.
Castrellón recomienda, para que la deuda no siga creciendo, la planificación y revisión recurrente de las proyecciones de ingresos y los correspondientes déficits fiscales, además de la revisión de los niveles de endeudamiento, en comparación con los gastos o desembolsos requeridos y proyectados.
Otra de las sugerencias del financista es enfocarse en la racionalización del gasto público y su consecuente reducción de la planilla estatal y la evaluación de las inversiones que generen valor y aportes al crecimiento de la economía; por consiguiente, incremento en aportes tributarios.
También, según Castrellón, se pueden explorar el refinanciamiento de deuda a mejores términos y menores tasas de interés, y establecer planes de amortización de deuda de forma más agresiva en los próximos presupuestos estatales.
Por su parte, el viceministro de Finanzas, Dulcidio De La Guardia, recalcó que el efecto neto del incremento en el saldo de la deuda pública total se debió a diversos factores como la reapertura de las notas del tesoro y la cancelación de letras del tesoro por un monto de $30 millones, entre otros.