El crecimiento mundial iniciará su recuperación a lo largo del próximo año, afirmó ayer, el Gobernador del Banco de Inglaterra, Edward George, tras la reunión bimestral de los bancos centrales del G-10, en la sede en Basilea del Banco Internacional de Pagos (BIP).
George, que es portavoz de los bancos centrales del G-10, dijo que los atentados del 11 de septiembre han prolongado algunos meses la fase de debilidad coyuntural de la economía mundial.
Sin embargo, aseguró que la "economía mundial está fundamentalmente sana" y opinó que no hay razón alguna para pensar que no se vuelvan a repetir las tasas de crecimiento de los ciclos económicos precedentes.
A su juicio, es factible que Estados Unidos logre niveles de crecimiento de entre el 2,5 y el 3 por ciento en un plazo de dos a tres años. Desde la última reunión de los gobernadores de bancos centrales, el 10 de septiembre, los mercados financieros están en mejor forma, según George, que indicó que la gran preocupación de los banqueros es la repercusión de estos acontecimientos en el índice de confianza de los medios de negocios y en los consumidores.
"En Europa, la gente tiene miedo por su trabajo", por lo que la incertidumbre que caracteriza actualmente el clima económico mundial podría afectar a la recuperación económica, explicó.
En la zona euro, la economía se ha debilitado desde el 11 de septiembre, pero la inflación debería bajar durante 2002, lo que permitiría recuperar el crecimiento, señaló el responsable del Banco de Inglaterra.
No obstante, consideró "técnicamente posible" una recesión en los países que registren dos o tres veces seguidas descensos en sus cifras trimestrales del Producto Interior Bruto (PIB).