En las últimas décadas las economías del mundo han transformado su estructura productiva, en gran parte por cambios en los paradigmas económicos, por la globalización de la economía y por el desarrollo de nuevas formas de producción, distribución y consumo. Se observan así, cambios en los patrones de consumo y aplicación de tecnologías de información y comunicación en todas las áreas de actividad económica. Esto conlleva a que países pequeños como el nuestro puedan alcanzar altos niveles de desarrollo mejorando su competitividad.
En la transformación de nuestra estructura económica, se ha dado un cambio en cuanto a los sectores económicos “pivotes” que impulsan el crecimiento y nos llevan hacia nuevos niveles de desarrollo. En las últimas cifras del INEC relativas a las estadísticas económicas, demuestran que actividades vinculadas al sector logístico, turismo, y otros servicios para el mercado global, crecen a tasas muy altas.
Si la dinámica de nuestra economía ante los cambios actuales ha respondido a los cambios de paradigma en la economía mundial y ha profundizado su competitividad, para que insistir en actividades en la cuales no somos eficientes, como en el caso de la “gran minería”. Nuevos sectores nos hacen crecer con sostenibilidad, por lo cual, asignar recursos escasos a sectores vinculados a la “gran minería” no es eficiente desde el óptimo de Pareto, de hacerlo podríamos perjudicar la dinámica de nuestro alto crecimiento y desarrollo.