La aguda crisis económico-financiera comenzó a impactar en las grandes empresas nacionales y extranjeras radicadas en Argentina, lo que se refleja en comunicados de insolvencia en los pagos de las deudas.
Las reglas de juego han cambiado radicalmente con la devaluación, que acumula un 65% desde el 6 de enero pasado, lo que se asocia con una recesión brutal, que entró en su mes número 46, para poner a algunas firmas al borde del quebranto.
La capitalización bursátil de las compañías que cotizan en el índice líder MerVal de la Bolsa cayó globalmente de unos 26,800 a 7,150 millones de dólares respecto de su nivel en 1997, cuando regía la convertibilidad con su tipo de cambio fijo (paridad uno a uno entre el peso y el dólar).
Por un lado, el colapso se ha manifestado dramáticamente en los indicadores sociales, con un aumento sin pausa de la pobreza, hasta castigar a casi la mitad de los 36 millones de argentinos, con más de cuatro millones de desocupados.
El sector de profesionales, pequeña y mediana empresa y clase media en general está sufriendo una ola de quiebras, expresado en unos 70,000 cierres de emprendimientos en lo que va del año.
Pero por otro lado, en los números de la macroeconomía, se observa una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 280,000 millones de dólares a unos 100,000 millones, mientras que se volvió negativo el patrimonio de las empresas con deudas en divisas.